Opinión

Toda mi solidaridad para con este gran sector de la economía

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Por: Toño Sánchez Jr.


Terrible y triste lo que está pasando con un gran sector de la economía en Montería, en especial el de los restaurantes y bares, que se declararon en “quiebra colectiva”. Con esta decisión más de mil 100 familias quedan literalmente en la calle, al no poder seguir trabajando.

La situación se hace más cruenta para estos comerciantes, empresarios, emprendedores y soñadores con la banca, ya que estas actividades son consideradas de “ALTO RIESGO” por el sector financiero. Esto en términos sencillos significa que los bancos se cuidan de prestarle a estos comerciantes y de llegar hacerlo lo hacen con unas excesivas garantías que son más ‘leoninas’.

Antes de seguir, debe quedar en claro que este sector de la economía que está protestando, no está en contra de las medidas de protección a la comunidad que se han tomado para enfrentar el Covid-19, Está haciendo público su clamor de que el Gobierno Nacional de Iván Duque los tiró a la ruina, ya que el Presidente no propuso salidas financieras y bancarias para apoyar a estos comerciantes. Quienes a su vez están en todo el derecho de hacer saber su dura realidad.
Aquí está claro que la mano se la van a tender es a los sectores más poderosos y a los que ayudaron a elegir Presidente. Ni escribir lo que se va a ganar la banca por prestarle a pequeños y medianos microempresarios.

Aquí todo parece indicar que la política de reactivación económica va directamente proporcional a la cantidad de sangre que se derrame, con esto la banca será la mayor beneficiada.

Estos comerciantes solo esperan ser escuchados y llaman a una “Mesa de Diálogo”, pero hasta ahora nadie del Gobierno Nacional está interesado en hablar con gente de bares y restaurantes.

Nadie puede negar que uno de los sectores que más ha crecido en Montería es el de los restaurantes y bares. Al punto de que ya son de referencia a nivel nacional e internacional. El año pasado se realizó todo un Festival Gastronómico y que fue un éxito total.

Ya se habla de esta tierra en términos de ‘Tour Gastronómico’, algo impensable hace muchos años. Y es que la riqueza en espacias, frutas y carne de Córdoba es para que sea la región más ‘apetecida’ de Colombia por su gastronomía y manera de cocinar.

Y me van a perdonar, pero no existe cocina y comida más rica que la Sinuana.

Ver el entusiasmo y los sueños con que personas han montado sus negocios llena de emoción. Hay muchas lecciones de vida en todas esas experiencias. Por eso el Gobierno Central y municipal no pueden hacerse los sordos o mirar para otro lado en momentos como los actuales, en donde estos empresarios lo que quieren es ser solo escuchados.

No puedo negar la alegría que me produce ver el abrir de un nuevo restaurante, pastelería, pizzería, carro de perros calientes, heladería, panadería, etc. Solo pienso en todas las esperanzas y sueños que allí están puestos. Pero también me lleno de tristeza cuando paso y veo que han cerrado, porque sé que muchas ilusiones y esperanzas se cerraron también.

Es una actividad bien difícil, pero ver que haya personas que se atrevan lo llena a uno de alegría y entusiasmo.

Es por esto que la banca debe idearse una línea de crédito para tenderle la mano a todos estos emprendedores del sector de los restaurantes, bebidas y demás.

No está demás el acompañamiento del Gobierno Nacional, Departamental y Municipal.

Ahora quiero tocar una arista que tiene que ver con lo privado.

Este Coronavirus nos ha dado muchas lecciones, pero a la que me voy a referir viene desde hace mucho tiempo atrás.

Los arriendos comerciales en Montería son inmensamente caros, no costosos, abusivamente caros. Y me atrevo a lanzar la hipótesis en el sentido de que todo mundo aquí cree que quien va a montar un negocio es mafioso o mueve dineros de mafiosos… o de la mafia de la corrupción. Y hasta podría ser cierto, pero no toda persona que monta un bar, restaurante o almacén es mafioso.

Y después viene el agobio del arriendo. Las personas en sus presupuestos siempre van a creer que van a vender para sacar ese abusivo arriendo, pero no sucede como lo presupuestó.

Lo mismo sucede con algunos comerciantes, que ponen precios como si todos los que van a comprar son mafiosos o hacen parte de la mafia de la corrupción.

Creo que hoy todos esos particulares que tienen esos abusivos arriendos piensen en su arrendatario y lleguen a tarifas justas. Y si se da el caso de arrendadores que pueden condonar el arriendo, háganlo. Estamos en una época de mano tendida.

Los que viven de sus arriendos, sentarse y refinanciar todo. No hay que olvidar que el negocio no está produciendo.

Esto nos lleva a una realidad. Que los negocios viven al día a día y otros al mes a mes o semanalmente. Y los que los mantiene a flote es un flujo de caja que les permite estar abiertos y a la eterna espera de que todo mejore.

Y todo va a mejorar. Llénense de fuerza. Y jamás olviden que “el ancla del alma es la esperanza”. No faltara quien diga, pero es que no es tu negocio el que no puede abrir… no es a ti el que te pasa… Sí, es cierto. Por eso estoy aquí, escribiendo esto para que no te sientas solo o sola en estos momentos. Para que sepas que me duele lo que estas pasando y que aquí voy a estar, elevando plegarias por todos nosotros. 

Mi solidaridad para con todos estos dueños de negocios. Aquí seguiré y en lo que pueda hacer por ustedes desde el periodismo y desde la publicidad cuenten conmigo. Lo haré sin cobrar absolutamente nada. Hoy todos nos necesitamos. 

Y la misma energía que se necesita para llenarse de pesimismo y pensamientos de derrota, es la misma que se necesita para estar lleno de esperanza, sueños y optimismo. ¿Con cuál te la quieres gastar? Vamos, no te dejes caer. Reinvéntate. Y vuelve a empezar. Detrás de cada dificultad hay una gran oportunidad.

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