Opinión

Si asesinan a ‘Jorge 40’, es un Crimen de Estado, que no haya duda

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Por: Toño Sánchez Jr.


Antes de llegar a donde quiero llegar, permítanme este recorrido. Gracias.

Hace muchos años, buscando historias que a nadie le gusta contar, para poder escribirlas algún día, visité varias veces la cárcel de Itagüí, en Antioquia. Allí me tropecé con una historia, de esas tantas que se han contado a medias en Colombia y que con el regreso de ‘Jorge 40’ y el posible de Mancuso, se me han venido a la mente.

Corría el año 2006.

Estaban todos los excomandantes de las extintas Autodefensas confinados en un sitio de La Ceja, en Antioquia. Lo curioso es que había gente que no tenía porque estar allí, pero estaban. El caso más interesante era el de Daniel Mejía, alias ‘Danielito’, alto mando de la ‘Oficina de Envigado’, que era desmovilizado en 2005 del ‘novedoso’ frente ‘Héroes de Granada’ de las Autodefensas.

Digo ‘novedoso’, porque desde el Gobierno Nacional de esa época, se solicitó que hubiese un ‘gesto’ unilateral de desmovilización para que el Gobierno no fuera atacado. Y de allí nació esa exótica desmovilización.

Pero el 3 de julio de 2006 un grupo de hombres armados, con brazaletes de la Sijín y el CTI, irrumpen en una majestuosa finca de recreo en San Jerónimo, donde están las propiedades de ‘pasar la tarde’ de los poderosos de Medellín y asesinan a Don Gustavo Adolfo Upegui.

Esto indigna a toda la impoluta sociedad antioqueña y al Gobierno Nacional de entonces.

Para no extendernos, Upegui era en la sombra el manejador de la ‘Oficina de Envigado’ y de un equipo de fútbol profesional.

Luego de todo el dolor por su asesinato vinieron los interrogantes.

‘Danielito’ fue el hijo putativo de Gustavo Upegui, su mecenas, mentor y protector. Jamás hubiese llegado a donde llegó sin Upegui.

Por eso todo mundo en Medellín entendió el dolor y las lágrimas de ‘Danielito’ en el funeral de Gustavo Upegui.

Pero días después, y luego de varias torturas, se supo una terrible realidad. Que ‘Danielito’ había mandado a matar a su mentor y amigo.

Resulta que había una pelea por el control de Medellín. Todos creían que ‘Don Adolfo’ estaba en barrena por estar en una cárcel de máxima seguridad y que había perdido el control de los ‘combos’ en Medellín.

Antes de seguir, ‘Don Adolfo’, es el mismo ‘Don Berna’… o ‘Don Bernardo’, como le decían los agentes de la Drug Enforcement Administration, DEA, cuando estuvo en ‘Los Pepes’.

Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, creyó quedarse con el control de Medellín ante este ‘impase’ de Don Bernardo y desplegó toda una estrategia para tumbar semejante reinado. Por lo que reclutó a ‘Danielito’.

Y comenzó una subterránea guerra en donde la Policía no sabía con quién estar.

‘Macaco’ decía, “a la Policía no se compra, se alquila”.

Fue una época terrible, pero la gente dura de Don Bernardo sabía cómo afrontarla; además que tenían a un implacable ‘alfil’, Carlos Mario Aguilar Echeverry. Con ese nombre no pasa nada, pero cuando decimos que es el mismo ‘Rogelio’, estamos hablado de la misma muerte.

‘Danielito’, era, aparentemente, subalterno de ‘Rogelio’.

Aquí hay que hacer una claridad.

Uno era bien allegado a los bandidos; y el otro, a la alta sociedad antioqueña.

Resulta que como ‘Danielito’ estaba en La Ceja, supuestamente detenido, no se atrevía a arrancarle a ‘Rogelio’, que estaba en la calle manejando a los ‘Combos’.

Pero se da una situación que cambia la historia del crimen en Colombia.

Vicente Castaño no se quiso someter a la Ley 975 de Justicia y Paz. Eso era un ‘talón de aquiles’, PRESUNTAMENTE, para el Presidente de los colombianos nacido en Salgar.

Aquí sí viene la historia para llegar a ‘Jorge 40’.

Luego les cuento como termina ‘Danielito’.

Lo que voy a narrar de ahora en adelante son los hechos que contaron varios exjefes de Autodefensas en la cárcel de Itagüí. Los nombres los voy a mantener en reserva, sin ellos haberme pedido eso, ya que sé que vendrían represalias de todo tipo en contra de ellos.

El Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, llegó y pidió hablar, individualmente, con cada uno de ellos.

Palabras más, palabras menos, les dijo, en su lenguaje seudopsiquiatrico, -aunque efectivamente era psiquiatra-, que el Gobierno estaba preocupado porque Vicente Castaño estaba por fuera, que eso implicaba un “serio problema para el proceso”, que si Vicente seguía “por allí” el Gobierno “no sabría qué hacer con esa constante solicitud del Gobierno de los Estados Unidos contra muchos de ellos”.

Me dicen que el psiquiatra, después de decir eso, tocaba su bolsillo, sacaba su celular, miraba a su interlocutor y le decía: “Discúlpeme, me están llamando de Palacio”. Y se iba.

De esas sutiles conversaciones salió el asesinato de Vicente Castaño Gil en una fina en Nechí, Antioquia.

Asesinato cometido por una triada (Según fuentes de Itagüí): Policía Nacional, Oficina de Envigado, HH.

Por eso el ‘Gordo Pepe’ [El que lo puso] está hoy en Estados Unidos protegido por el gobierno de los Estados Unidos.

Si mataron a ese cancamán de Vicente Castaño, que era supuestamente el tipo que nadie se atrevería a asesinar [Y el verdadero comandante de las AUC] ¿me van a decir ahora que no se van a atrever a asesinar a ‘Jorge 40’, esté o no en ‘La Picaleña’?

Misma sentencia para Salvatore Mancuso.

Por eso lo califico desde ahora: Si asesinan a ‘Jorge 40’ [Así se resbale en el baño y aparezca muerto… o un rayo lo mate en un día que toma el sol] es un CRIMEN DE ESTADO.

Iván Duque: Espero que Ud. no se ensucie las manos de sangre. ‘Jorge 40’ TIENE la obligación de contar la Verdad. Pedirle perdón a las VÍCTIMAS y construir RECONCILIACIÓN. Es un deber darle esa oportunidad, así no estemos nunca de acuerdo con su actuar.

¿Por qué los amos del poder y los poderosos medios del interior le temen a la VERDAD ahora? Pero cuando querían noticias de las AUC, hasta se uniformaban.

Lo de cómo cayó ‘Danielito’ cuando lo cogieron ‘de quieto’ en un apartamento en El Poblado de Medellín, para después.

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