Opinión

Qué le hicimos a ese ‘personaje’ para que se burle así de todos

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Por: Toño Sánchez Jr.


Ese ‘personaje’ sacó un domingo de junio de 2018 la nada despreciable suma de 10’398.689 votos y se ganó el derecho de mudarse en Bogotá para una casa llamada ‘de Nariño’. Su ‘patrón’ le enseñó a ser un buen candidato, un aplicado alumno que no se salía del libreto que le impuso. Pero jamás le enseñó cómo se debía gobernar. Tal vez porque eso lo haría, desde la sombra o la clandestinidad, otra persona.

Como no gobierna ni manda, termina irrespetando a los colombianos cada semana con sus nefastas ocurrencias y metidas de pata.

Con la última dejó en claro que al parecer le gusta la estafa.

Antes de seguir veamos cómo define el Código Penal Colombiano esta conducta: “El que obtenga provecho ilícito para sí o para un tercero, con perjuicio ajeno, induciendo o manteniendo a otro en error por medio de artificios o engaños, incurrirá en prisión de treinta y dos (32) a ciento cuarenta y cuatro (144) meses y multa de…”.

Planteó que la economía naranja había que hacerla rendir, como hacen los que engañan a sus clientes diciéndoles que el jugo de naranja es puro siendo mentira, ya que lo mezclaron con agua, y  lo cobran como si no lo hubiesen mezclado. Eso es engañar. Eso es estafar.

Cuando en una estación de servicio te venden gasolina ‘mezclada’, para que rinda, no hay duda de que te están engañando, de que te están estafando, ya que te están cobrando como si fuera gasolina pura.

Llevo días pensando con qué mezclo la economía naranja para que rinda y he llegado a la conclusión, ojalá equivocada, de que sería con dinero falso, ese sería el ‘agua’ para que “rinda”.

Algunos podrán decirme que el ‘personaje’ quiso decir otra cosa y poner un ejemplo. Está bien, lo acepto en aras de un buen debate. Pueda que eso sea lo que parece para ustedes, que le celebran todo. Para el resto de colombianos fue un irrespeto y una salida vergonzosa.

Esto nos lleva a un punto más delicado. Y es el de si este  ‘personaje’, con semejante investidura que ostenta, no sabe ejemplificar o ilustrar una situación o una política de gobierno en lo económico, estaba verdaderamente preparado para semejante cargo.

Lo reitero. Si tú no sabes ejemplificar una situación, entonces cállate y dilo de la manera en que no te enredes. Si yo no sé escribir en prosa para qué me voy a poner a inventar. Termino, o haciendo el ridículo, o irrespetando a los lectores.

Muchos ciudadanos se deben estar preguntando: ¿A quién elegimos? ¿A un inepto? Son interrogantes que a medida que pasan los meses de su período cada vez más se hacen. Y lo que falta.

La figura de la Presidencia de la República como institución siempre fue respetada, había unos estrictos protocolos. Pero desde el período de César Gaviria Trujillo, con su delicado ‘kínder’, como dicen en el Caribe, se ‘perrateo’.

Sin embargo, hay que dejar en claro que todos aquellos presidentes llegaron con sus Planes de Gobierno a ponerlos en marcha. Algunos se enfrascaron en grandes enfrentamientos con el Congreso para hacer realidad sus promesas de campaña.

Al año de su mandato ya tenían obras o proyectos a mostrar. A los dos años ni hablar; ya se sabía cuales eran sus prioridades.

Aquí un paréntesis. Hasta Ernesto Samper Pizano, con todos sus problemas de gobernabilidad por haber recibido dineros del narcotráfico, llevó a cabo varias obras de su programa de gobierno ‘El Salto Social’.

Pero este ‘personaje’ de hoy en día no tiene nada que mostrar con dos años debajo de la abarca.

Bueno, aquí estoy siendo injusto tal vez. Sí tiene algo que mostrar. El tratar de acabar con el Proceso de Paz con las Farc, no prestando con diligencia el apoyo institucional que se requiere, o torpedeando todo lo acordado. Con el fin, me imagino, de que toda esa gente se regrese al monte, para tener el morboso placer de decir que “esos guerrilleros no querían la paz, que lo que deseaban era regresar a buscar sus fusiles’.

Solo para recordarlo. Cada vez que venía a bailar y a cantar a Montería en un apartamento de El Recreo, decía que amaba a Córdoba y que nunca se olvidaría de esta tierra. Y es verdad que no se olvidó de dejarla en manos de las bandas al margen de la ley y del narcotráfico. Hoy este Departamento es el corredor más rentable de los mafiosos para despachar cocaína para los Estados Unidos y Centro América.

Es triste que en medio de una pandemia que nos azota no tengamos al frente a un verdadero líder que una a esta gran Nación y ayude a construir paz y reconciliación.

Todos los caminos están dados y conducen para la gran debacle de ese movimiento que lo llevó al poder. Y nadie se los ha construido ni nadie los han empujado hacia allá. Han sido ellos mismos quienes han excavado con su ineptitud y arrogancia su cementerio político, porque en una tumba política no caben todos. 

Cuándo se iban a imaginar los del otro extremo que sus acérrimos adversarios políticos los pondrían tan cerca de llegar posiblemente al poder.

Ya los de la ‘secta’ deben de estar escarbando, para ver a cuál demonio desenterrar para poder vendérselo a los colombianos, en el sentido de que ese demonio representa a los otros con los que se van a enfrentar para las próximas elecciones presidenciales. (Remeber ‘Castrochavismo).

Desde Bogotá los del CD viven burlándose de Nicolás Maduro por sus salidas. Bueno, aquel salió de manejar un bus para subirse a la presidencia de un país. Pero el ‘personaje’ de acá dicen que salió de algo en Boston que llaman Harvard.

Hasta el presidente más mediocre de un país como el nuestro trata de construir al menos esperanza para su gobernados, pero el de aquí ni siquiera ha servido para eso.

Lo que sí me quedó claro fue que los de la ‘secta’ del CD y su ‘personaje’, si que se toman el jugo de naranja bien puro, no mezclado para que rinda. El ‘aguao’, el que no sabe ni a agua ni a naranja, se lo tiran al pueblo.

De verdad que con este personaje estamos ante una gran estafa política. 

Apaga y vámonos.

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