Opinión

¿Por qué convertir la vacunación en un grotesco circo y ruin espectáculo mediático?

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Por: Toño Sánchez Jr.


Quería escribir para hoy en mi columna de opinión una crónica sobre la vida del maestro Johnny Pacheco y hacerle un sentido reconocimiento a su aporte a la Música del Caribe, pero me tocó aplazarlo porque lo que vienen haciendo desde una casa en Bogotá, que llaman ‘de Nariño’, no da espera.

Créanme que no me place escribir de este pésimo gobierno y del ‘personaje’ que se las da de mandatario, pero es que las metidas de pata o embarradas de cada semana nos obligan a opinar, así estas opiniones molesten y enfurezcan a sus fanáticos.

Considero que por respeto a todos los familiares, amigos, vecinos y cercanos de las personas que este coronavirus se llevó para siempre, no se ha debido coger la vacuna y la vacunación de los colombianos para hacer todo un grotesco circo y espectáculo mediático.

Considero también que por respeto a todas las personas que esta pandemia arruinó y sacó de sus trabajos, no se debería manejar esta vacunación como si fuera una fiesta nacional.

Lo único que falta es que el personaje que hace las veces de presidente títere salga a decir que fue su partido político el que hizo posible la consecución de la vacuna y que por tal razón ese ‘agradecimiento’ debe verse representado en las próximas elecciones presidenciales.

No entiendo como un gobierno retrasa la vacunación de colombianos, por casi 48 horas, para que le dé tiempo a todos los funcionarios de llegar al sitio donde se realizará el show por la vacuna y quedar registrados en cuanto portal y redes sociales existe. 

Este ‘personaje’, que aparenta ser el presidente del país, me hace recordar a aquellos cazadores de leones y elefantes, que luego de cazarlos a punta de plomo, se tomaban una foto con la presa a sus pies.

Sacarle  partido mediático a la vacunación contra el Covid 19 es convertir en fiesta lo que simplemente debería ser un acto responsable, discreto, en respuesta a la necesidad actual. Nada más. 

A no ser que el ‘personaje’ en mención quiera mandarle un soterrado mensaje a la gente con poca educación (la gran mayoría de los colombianos) de que la vacuna se la debemos solo a él. Por lo que este ‘favor’ tiene que convertirse en un ‘favor pago’.

Cuántos millones de pesos no costó toda la logística de desplazar a toda esa gente por el país para el montaje de semejante circo. Esos cientos de millones hubiesen servido para comprar más vacunas o respiradores artificiales.

Cuando un gobierno coge la desgracia humana como mercancía politiquera está bien mal. Tiene retorcido el corazón, alma y pensamiento. Y nosotros como ciudadanos también lo estamos, por ni siquiera hacer uso del reproche social. (Quienes lo hayan hecho no se sientan aludidos, por favor).

Además del irrespetuoso circo que han montado con la vacuna y la vacunación, los colombianos se han tenido que aguantar que este ‘personaje’ los arengue todas las tardes, al mejor estilo de Hugo Chávez y Fidel Castro -que en paz descansen, almas benditas de Dios-, y ahora no solo se cree mandatario, sino el ‘Anchorman’ por excelencia de la televisión colombiana. Al punto que Walter Cokrite, Dan Rather, Mike Wallace y Larry King fueron unos pobres diablos de la televisión.

No conozco al primer Consultor de Marketing Político que no hable y escriba acerca de lo que significa comunicar en un gobernante, en especial en un Presidente de la República. Hay todos los libros y conferencias para ilustrarse sobre este delicado y determinante tema.

Quién asesora a este ‘personaje’ en materia de comunicación. O será que no acepta ningún tipo de sugerencia o recomendación. Y es entendible que así sea, ya que esos movimientos políticos sectarios y fundamentalistas se mueven en delicados y temerarios extremos. Además, no permiten que otra persona tenga la razón. Por lo general se rodean de áulicos que todo se lo aplauden y le encuentran razones para justificar lo que hace.

Lo que comunica un presidente a sus ciudadanos es tan determinante que en ese mensaje puede estar la grandeza o la perdición de un mandatario.

Invito con todo respeto a hacer un recorrido por los mensajes de Joe Biden como presidente electo y como presidente en ejercicio de los Estados Unidos. Es un buen ejemplo de lo que debe comunicar un gobernante. Sus mensajes están llenos de esperanza y son una construcción a dejar atrás el pasado y a construir una nueva nación. Que se logre o no, aún no lo sabemos, pero todo empieza con lo que comunicas verbal y no verbalmente.

Este ‘personaje’ que funge como presidente, no ha escapado y se ha dejado atrapar en lo que Mario Vargas Llosa describió como ‘la civilización del espectáculo’. En donde no se informa, sino que se entretiene. Y una vacuna con su vacunación puede convertirse en un buen material para entretener a un pueblo alienado y falto de educación.

Por eso hoy más que nunca estoy convencido de que los políticos de hoy en día no le apuestan al conocimiento y educación masiva y pública, porque no necesitan ciudadanos educados sino borregos.

Para llegar a esto se necesitó de unos medios de comunicación aliados… o comprados con pauta publicitaria estatal… o de los intereses económicos de sus verdaderos dueños. Pero todo empezó hace mucho tiempo, solo que acá a penas lo estamos implementando.

Mario Vargas Llosa lo dijo de esta manera:

“En algún momento, en la segunda mitad del siglo XX, el periodismo de las sociedades abiertas de Occidente empezó a relegar discretamente a un segundo plano las que habían sido sus funciones principales -informar, opinar y criticar- para privilegiar otra que hasta entonces había sido secundaria: divertir. Nadie lo planeó y ningún órgano de prensa imaginó que esta sutil alteración de las prioridades del periodismo entrañaría cambios tan profundos en todo el ámbito cultural y ético. Lo que ocurría en el mundo de la información era reflejo de un proceso que abarcaba casi todos los aspectos de la vida social. La civilización del espectáculo había nacido y estaba allí para quedarse y revolucionar hasta la médula instituciones y costumbres de las sociedades libres”.

Cuando un gobernante banaliza lo vital, lo esencial y lo importante estamos ante un gobierno fallido y sin gobernabilidad. Camino a que el país pueda caer en peores manos. Este ‘personaje’ pareciera que está asfaltando el camino hacia otro infierno político… el de la siniestra… el de la izquierda mezquina, retaliadora y vengativa. 

Nuevamente, apaga y vámonos. 

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