Opinión

No hay peor enemigo para los cordobeses que los mismos cordobeses

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Por: Toño Sánchez Jr.


Cuando a tu alma se la carcome la bronca y la envidia porque a un paisano tuyo lo nombran en un alto cargo nacional, es porque verdaderamente estamos ante una sociedad enferma.

Misma sociedad que en un pasado reciente no condenó, de igual manera, la penetración del narcotráfico y la corrupción en sus entrañas. Pareciera que quien surge de manera limpia en la vida les produjera un ataque de rabia, tal vez porque no quieren que existan ciudadanos que surjan de manera diferente a cómo surgieron ellos.

A mí, -por favor leerlo bien-, a mí, me causa mucha curiosidad y suspicacia que aquí toleren, sin sonrojarse, el origen de ciertas fortunas que son producto del narcotráfico y la corrupción, pero condenan a quien surge políticamente, comercialmente o empresarialmente sin tener que ver con esos dos fenómenos iniciales que han acabado con la dignidad de este país.

A ti no te critican en esta ciudad monteriana por ser bandido, narco o corrupto. Te condenan por ser ‘mondao’. Por no hacer parte de una impúdica y cínica ‘realeza’ que se cree lo dueña de los destinos de esta ciudad y de la honra de los ciudadanos.

No fue sino a que a Carlos Eduardo Correa Scaf lo pusieran a sonar para Ministro, para que comenzaran a llegar los vulgares mensajes donde lo culpaban de todo tipo de delitos, en especial por los del título ‘Contra la administración Pública’.

Ombe, que eso lo hubiesen hecho los cachacos, porque esos son otros que se creen los dueños de todos los cargos del Estado, se entendería, pero que lo hagan sus propios paisanos, esto decepciona y me lleva a la pregunta ¿qué clase de seres humanos somos los cordobeses?

No vayan a interpretar del párrafo anterior como que los cachacos no dijeron nada. Claro que atacaron y desde sus medios comprados a punta de pauta. Es hasta entendible, más no aceptado. Pero que lo lapidaran sus mismos paisanos, eso sí que es inconcebible.

Hoy recuerdo una conversación que tuve en la oficina de un Senador de Bolívar estando allí otro del Cesar.  Eso fue como hace 10 años, una noche en el Congreso de la República. El Senador del Valle de Upar me dijo: “Ah, tú eres de Córdoba. Me vas a perdonar, pero no había conocido gente más HP con sus mismos paisanos que los de allá, y yo que creía que eran los del Valle”. El Senador de Bolívar me miró, se sonrió, y agregó: “No te lo he venido diciendo desde que estás aquí”.

Yo, que soy de por sí contestatario y defensor a ultranza de la gente de mi tierra, tengo que reconocer que ante este tipo de sindicaciones me toca bajar la cabeza, por la vergüenza, y solo decir <<tienen toda la razón>>.

Es increíble que a nivel local -Gobernación o Alcaldía de Montería- la gente, así no sea creyente o atea, se arrodillen para que nadie sepa que le van a dar un puesto o un contrato, para así evitar que les torpedeen el nombramiento.

Por supuesto que esto tiene sus excepciones. Los que hacen parte del primer anillo contractual del mandatario de turno no sufren de eso. Los nombran así sean lo más tramullero o tramposo en la vida.

Guido Gómez Ordosgoitia una vez me contó una vaina que a medida que pasan los años creo que es un axioma, ni siquiera verdad apenas: “Mira Toño, a un man lo van a nombrar o se postula para un cargo, de elección popular o no, y enseguida le sacan todo. Tiene una lejana tía en Puerto Libertador, que no ve hace 20 años, y dicen que es una puta reconocida allá. En Ayapel tiene un primo en grado sexto y le sacan a relucir que es ‘raro’”. Yo me pregunto ante esto, qué tiene que ver mi tía lejana y mi primo sexto con el cargo que voy a desempeñar. Es la vida de ellos y tienen todo el derecho a vivirla como quieran sin hacerle daño a los demás y sin infringir el Código Penal”.

Y ya que hablamos de este Código en especial, aquí en Montería , para no extendernos a todo el Departamento, hay gente que se ha paseado por todo ese Código y se las dan de catones morales y señaladores. Además, que son como una especie de ‘expedidores’ de ‘certificados de moralidad’.

Ahora si quiero hacer una apostilla. La cuestión es que en Córdoba los grupos políticos que han existido, y los actuales, se creen los dueños del Estado y los únicos que pueden dar el ‘visto bueno’ para quien tiene derecho a un cargo o contrato, por encima de los méritos. Aquí la palabra ‘Mérito’ es un hipócrita adorno.

Pero regresemos al tema.

¿Fue orquestada esta campaña punitiva en contra de Carlos Eduardo Correa Scaf? Yo creo que sí. En mis más de 25 años de periodismo he aprendido que en Córdoba y Montería la palabra coincidencia, casualidad, imprevisto, repentino, súbito, inesperado, caso fortuito… no existen. Aquí todo es maquinado. Aquí nada se le deja al azar.

Y cuando estamos ante una manera de actuar así, no queda más que dudar hasta de la misma sombra.

Miren ustedes que el exalcalde de Montería, Marcos Daniel Pineda García, tampoco se salvó de esto. Al terminar su primer período ‘sonó’ para Ministro o Viceministro del Interior, pero el Presidente Santos se vio forzado a cambiar el Decreto de nombramiento por la presión de políticos y anónimos con los que inundaron la Casa de Nariño.

Claro está que este nombramiento de Correa Scaf le ha puesto los pelos de punta a muchos políticos de acá. Ahora ven a David Barguil con dos Ministerios. Eso no es así, pero Barguil jamás va a desmentir eso. Ahora es mejor parecer que ser, para él, supongo yo.

Los del Centro Democrático en Córdoba están llorando porque no nombraron a uno de ellos. Pero es que allí no hay nadie que tenga ese perfil, creo yo; además, que ellos trabajaron políticamente en esa campaña presidencial para que les dieran dos embajadas… y ya les cumplieron. ¡¿Qué más quieren?! 

También atacan a Correa Scaf por sus investigaciones como Servidor Público. Sobre esto solo quiero decir que esta es la ‘Espada de Damocles’ de los funcionarios. Investigación no es sinónimo ni de culpabilidad ni de condena. Igual pasa con los Periodistas, la injuria y la calumnia están todos los días de la vida periodística sobre uno.

En fin, en manos de Rodolfo Zea, Ministro de Agricultura; y de Carlos Eduardo Correa, Minambiente, está callarle la boca y cortarle las manos (Lenguaje Figurado para los fundamentalistas y ortodoxos) a toda esa parranda… (Cuanto quisiera usar una de mis expresiones callejeras preferidas, pero ando en los caminos del Señor…) a toda esa gente que solo le apuesta a la desgracia ajena, así les vaya mal a ellos también.

Rodolfo Y Carlos Eduardo, ustedes no solo representan a un gobierno y a sus familias; se deben a un país entero. Pero hay algo especial que el resto del país no comprende ni tiene que comprenderlo. Ustedes llevan sobre sus hombros el Buen Nombre de todos los cordobeses de bien, que son la gran mayoría. Siempre hablan mal de esta tierra y está en sus manos acabar con eso de una vez por todas.

Esto lo extiendo a todos los cordobeses Servidores Públicos en Colombia, independiente al cargo que ejerzan, ayúdennos a limpiar el buen nombre de Córdoba.

Como cuando un padre dice a sus hijos: “No vayas a fallar porque vas a acabar conmigo”. Parafraseando esto, yo les ruego: <<No nos vayan a decepcionar. Ya no aguantamos más vilipendio público>>.

Que ese Dios, como lo quieran llamar, que la Vida, que el Universo, que el Cosmos,  los colme de Sabiduría, Discernimiento y Prudencia para ejercer sus cargos.

Y jamás olviden que son los Ministros de todos los colombianos… y en especial de Córdoba, así les arda a muchos y muchas por estas tierras…

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