Opinión

¡No hay nada que celebrar! La deuda moral es grande

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Por: Toño Sánchez Jr.


“Necesitamos información para vivir la vida que nos es propia, para protegernos, para establecer vínculos, para identificar a amigos y enemigos. Conocer lo que no podemos ver con nuestros propios ojos nos proporciona seguridad, poder y confianza”. (*)

“El Reportero es esclavo de la gente: no puede hacer más que aquello que esa gente le permita. Su mera voluntad no sirve de nada. El Periodismo, se cuenta entre las profesiones más gregarias que existen, porque sin los otros no podemos hacer nada. Sin la ayuda, la participación, la opinión y el pensamiento de los otros, no existimos.  La condición fundamental de este oficio es el entendimiento con el otro: hacemos, y somos, lo que los otros nos permiten”. (**)

“… Y parte de esa misión [La del Periodismo] es hacer que la gente poderosa y las instituciones rindan cuentas. Eso incluye, claro, a aquellos a los que se les confía gobernar el país. Tenemos que ceñirnos a esa misión, independiente de quien esté en el poder. (…) Se trata de hacer nuestro trabajo. Eso es todo”. (***)

“El Periodismo ofrece algo único a una sociedad: la información independiente, veraz, exacta y ecuánime que todo ciudadano necesita para ser libre”. (****)

“EL propósito del principal del Periodismo es decir la verdad para que la gente tenga la información que necesita para poder ser soberana”. (*****)

Todas estas citas para ambientar el tema al cual me quiero referir: 9 de Febrero, Día del Periodista. Soy de la vieja escuela que reconoce y celebra ÚNICAMENTE esta fecha, no la errónea que impuso un presidente hace unos años en un Decreto. Acto Administrativo tan ambiguo, como todo lo de él, que convirtió el Periodismo en un oficio, en donde cualquiera puede ejercerlo sin formación alguna.

En mi opinión, léase bien, en mi opinión, no hay nada que celebrar ni por la cual recibir felicitación alguna. Cuando uno ve un país de odio, violencia, corrupción, exclusión, desigualdad y pobreza que se ha construido desde hace muchísimos años, se puede concluir que los que se autodenominan el ‘Cuarto Poder’ no han hecho bien su trabajo. Más en un país donde la información está centralizada, y hasta compartimentada, desde Bogotá.

Desde esa tenebrosa ciudad una alianza de políticos, empresarios, banqueros y dueños de medios, establecen a quien lapidan, a quien condenan, a quien salvan, a quien perdonan, a quien acusan (con o sin pruebas) y quien debe caer en desgracia.

Estamos ante un ‘Periodismo Corporativo’ en donde empresarios y poderosos se hicieron a unos medios para manejar a los ciudadanos como marionetas. Desde allí se establece qué es verdad y qué es mentira. Y hasta quién debe ser o no el próximo Presidente de Colombia.

La situación es tan asquienta que exigen a los corresponsales de la provincia a que busquen noticias que enloden a políticos regionales o que ‘refriten’ o ‘reencauchen’ viejos escándalos de corrupción. No aceptan temas que hablen bien de la ciudad o de un personaje de la misma.

Ya que todo esto lo ‘canalizan’ después con millonarios ‘publireportajes’, que son pagados con dineros, supuestamente, de administraciones corruptas que meses antes habían fustigado en encendidos informes.

No hay duda, que desde el Periodismo se puede construir una mejor sociedad. Se puede hacer una labor de contención a la corrupción; más en este país donde hay un vedado contubernio de corruptos con organismos de investigación, vigilancia y control del Estado. 

También desde el Periodismo se puede construir: Tolerancia. Respeto. Paz. Reconciliación. Perdón. Dignidad. Respeto por lo público. Pero nada de eso hemos ayudado a construir.

Podrán decir algunos que la misión del Periodismo es informar. Sí, es verdad. Pero ¿qué informas? Y lo más delicado, donde está la carga ideológica del Periodismo: ¡CÓMO lo informas!

Muchas regiones de Colombia en el pasado fueron tomadas por la violencia porque no se informaba CLARAMENTE sobre esos temas, ya que eso incomodaba a altos mandos militares y al resto del poder político de Bogotá.

Este es el país más desigual de este hemisferio, pero los medios muestran otra ‘realidad’.

Ex comandantes de guerrilla y ex comandantes de autodefensas se sientan y expiden un valioso documento para la búsqueda de la Reconciliación, pero adrede lo ignoran.

Ex jefes de autodefensas hicieron decenas de encuentros en donde se encontraron con los familiares de sus víctimas, contaron la verdad y pidieron perdón, pero los medios del interior también ignoraron adrede estos eventos de reconciliación. ¿Con qué fin? Lo infiero. Porque son como los goleros (allá a 2.600 metros le dicen chulos) que les gusta la carroña. O puede ser que a sus jefes no les conviene que haya paz y reconciliación en Colombia. No olvidemos que una de las maneras de enriquecerse más rápido es en medio del caos, el conflicto y la guerra.

Estoy convencido que desde el Periodismo tenemos una deuda moral e impagable con los colombianos por no haber estado a la altura de nuestra misión periodística.

Se que hubo un mejor periodismo hace décadas, pero también se alejó de contar lo que sucedía en la provincia. Solo llegaban después de la masacre o de la toma para hacer la crónica que presentarían para el próximo concurso de premio de periodismo.

Hoy las noticias se convirtieron en entretenimiento y el entretenimiento pasó a ser la noticia.

Como lo dice el libro, para mí, la biblia del Periodismo, ‘Los Elementos del Periodismo’ de Bill Kovach y Tom Rosenstiel: “Estamos por primera vez ante el auge de un periodismo basado en el mercado y cada vez más disociado de cualquier noción de responsabilidad cívica”.

Aprendí que el verdadero Periodismo es aquel que pone al ciudadano en la mitad y evita que ese poderoso, que se llama Estado, lo atropelle. Pero todo indica que en Colombia gran parte de esos medios de comunicación centralista se aliaron a ese Estado y a los que se creen sus ‘dueños’ desde las diferentes ideologías y extremos.

Aquí quiero dejar en claro que hay un selecto grupo de Periodistas que se han dado a la tarea de montar desde la Internet plataformas independientes de información y opinión. Recalco, me refiero a los verdaderos Periodistas.

Para terminar, quiero referirme a unas respuestas que dio el saliente director de The Washington Post, Marty Baron, en una entrevista para el diario El País de España.

Ante la pregunta si había dejado algún consejo para sus reporteros más jóvenes, respondió: “Mi consejo es el mismo de siempre: hagamos nuestro trabajo. No veo que estemos en guerra con nadie, pero tenemos una misión, y parte de esa misión es hacer que la gente poderosa y las instituciones rindan cuentas. Eso incluye, claro, a aquellos a los que se les confía gobernar el país. Tenemos que ceñirnos a esa misión, independientemente de quién esté en el poder. Es la misión que teníamos cuando Donald Trump era presidente y es la que seguimos teniendo con Joe Biden. Por eso tenemos una prensa libre en Estados Unidos. Por eso se redactó la primera enmienda. Se trata de hacer nuestro trabajo. Eso es todo”.

En otra respuesta sobre la pregunta de los nuevos retos del Periodismo, contestó: “Yo creo que el mayor reto al que se enfrenta el periodismo hoy no es el económico, ni el tecnológico, aunque son enormes. El mayor desafío al que nos enfrentamos es que, como sociedad, no podemos ponernos de acuerdo en una serie común de verdades. La gente ha de estar en desacuerdo sobre los retos a los que nos enfrentamos, sobre cuáles deben ser las respuestas, en eso consiste una democracia. Debemos tener un debate vigoroso y vibrante. Pero necesitamos operar desde una serie común de hechos. Y hoy en día ni siquiera podemos ponernos de acuerdo en lo que pasó ayer. Uno debe preguntarse cómo puede funcionar la democracia en un ambiente así. ¿Cómo funciona la prensa cuando una parte sustancial de la población cree en cosas que son directamente falsas y teorías conspiratorias locas?”.

Por la importancia de lo que se dice, quiero citar textualmente esta pregunta de El País y la respuesta de Baron.

El País: “Cuando tanta gente se fía más de un pantallazo que recibe en su móvil o de un texto que encuentra perdido en Internet, ¿han fracasado los medios de calidad?”.

Marty Baron: “Aunque somos una profesión imperfecta, y no lo hacemos todo bien, no creo que la culpa sea nuestra. Hemos hecho mucho para establecer nuestra credibilidad. Hemos mostrado nuestro trabajo, publicamos los documentos originales, mostramos vídeos, citamos las fuentes, citamos a las personas. Y aún así, no importa. Lo hemos podido ver tras estas elecciones. Hubo más de 50 casos judiciales presentados por los republicanos que alegaban que la elección había sido robada de una manera u otra. Cada uno de los jueces lo rechazó y dijo que no era creíble. Incluso jueces nombrados por los republicanos y por el propio Trump, incluso el Tribunal Supremo. Pero no importó. La gente sentía que había sido robada. Se fían más de sus sentimientos que de los hechos. No aceptan ninguna presentación de los hechos que contradiga sus sentimientos. Y no sé qué se puede hacer con eso. La realidad es que hay un segmento grande de la población en el que las teorías conspiratorias están profundamente atrincheradas. Se fían de sus amigos, de la gente que piensa como ellos. Se les ha convencido de que somos el enemigo y, cuanto más les damos hechos que contradicen sus creencias, más creen que somos su enemigo. En Internet pueden encontrar opiniones que confirman sus puntos de vista preexistentes. Hay una tendencia a decir que es nuestra culpa, y no quiero que parezca que estoy a la defensiva, pero de verdad creo que hay muchos más factores en juego”.

De mi parte, yo solo le ofrezco excusas a los ciudadanos por no haber estado a la altura de esta gran responsabilidad, pero día a día me sigo levantando para hacer un mejor Periodismo e ir resarciéndome. Todavía hay mucho por hacer. ¡Y lo vamos a hacer!

“La prensa recibió amparo para que pudiera revelar los secretos del Gobierno e informar al pueblo. Únicamente una prensa libre y sin restricciones puede descubrir los engaños de la Administración. La prensa está para servir a los gobernados, no a los gobernantes”. Hugo Black, Juez de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos. 

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