Opinión

La eterna condena por no obedecer o respaldar sus acciones

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Por: Toño Sánchez Jr. 


El pasado 4 de agosto celebraron el Día del Periodista, de acuerdo a una peregrina Ley expedida en el primer período de la presidencia del jefe del CD. Yo soy de la Escuela del Periodismo que lo celebra únicamente el 9 de Febrero. Aunque debo reconocer que hoy en día en ninguna de las dos fechas hay nada que celebrar, porque estoy seguro de que el Periodismo y los Periodistas tenemos una deuda impagable con la sociedad colombiana por no haber estado a la altura de muchos desafíos por los que ha pasado este país. 

Hoy un Periodista destapa un oscuro contrato, un acto de corrupción o un actuar irregular de un Servidor Público; y la sociedad, en vez de condenar esos hechos, lo que hace es irse lanza en ristre contra el Periodista, porque está es persiguiendo a uno de sus ‘líderes políticos’ (o recomendado), sea de la diestra o la siniestra (Para no decir zurdo, como lo reclamó a bien Juan Carlos Gossaín Rognini hace unos días. Me sentí aludido). 

En estos tiempos, la cuestión se hace más terrible si te perciben que eres de algún extremo de las dos logias: la de la izquierda o la de la derecha. Y si no lo eres, también te lapidan, por meterte con los ‘exclusivos negocios’ de los políticos que manejan el poder a nivel municipal, departamental, nacional o todos los anteriores. 

Desde hace un tiempo para acá ser Alcalde o Gobernador es como ser el amo, señor y dueño de una finca en donde todo se maneja como un hato ganadero. Cada novillo – ciudadano y/o Periodista – tiene que estar en su potrero o en el corral respectivo. 

Pero antes de continuar quiero reconocer que hace 15 o 20 años atrás esto no era así. Había reparos al Periodismo, pero no el ataque, agresión e infamias que hoy se ven cuando uno publica algo que no le gusta a los nuevos ‘jefes’ o ‘reyezuelos’ de la política en Colombia, Córdoba y Montería. No hay duda de que todo esto sucede en el país, pero me quiero solo circunscribir a mi tierra… si es que puedo decir así. Porque aquí todo, absolutamente todo, tiene dueño, así sea lo público. Y los dueños de facto sobran. 

Desde que la política se convirtió en un verdadero negocio en Colombia, en donde jóvenes que no llegaban a los 30 años, y que no habían recibido herencia alguna, pasaron a ser los nuevos millonarios, por el solo hecho de ser hijos, familiares o amigos íntimos de los gobernantes de turno (Presidentes, Congresistas, Jefes de Partidos Políticos, Gobernadores y Alcaldes) todo cambió para mal.  

A todo esto, hay que unir que los grandes del poder económico se aliaron a estos nuevos ‘líderes políticos’ y reyezuelos, una manera de mostrarles su ‘gratitud’, fue comprando o haciéndose socios mayoritarios de los grandes medios de comunicación. Entonces cada poderoso paso a tener entre sus ‘activos’ e ‘inversiones’ a presidenciables, presidentes, congresistas, jefes de grupos políticos, gobernadores y alcaldes (No meto aquí a Diputados y Concejales porque esto es de manejo estrictamente provincial a no ser que haya una magna obra que interese a aquellos poderosos, entonces aquí sí que el Baloto cae con el mismo número en muchas manos).  

Al caer los medios de comunicación en manos de empresarios y negociantes del poder político, pasamos a lo que se conoce como ‘medios de comunicación corporativos’, en donde su línea editorial solo responde a los intereses de sus dueños, que a la vez tienen una inversión que cuidar con el Gobierno Nacional de turno. Igualito sucede a nivel Regional, Departamental y Municipal.  (Ver cacería a la Cámara de Comercio en Montería). 

Por eso hoy estamos ante un Periodismo que tiene pegado a su lado la temible y despreciable palabra ‘DE’: ¿‘DE’ quién es este Periodista? ¿’DE’ quién es ese medio? ¿De quién es ese Portal? ¿Quién lo financia? ¿Quién le paga? ¿A quién le obedece? ¿Quién le llega? ¿Qué le gusta? Y terminan con una cita mafiosa: ‘Algún precio debe tener’, en alusión a aquella de Don Vito Corleone: “Le haré una oferta que no podrá rechazar”. 

Y cuando no encuentran estas respuestas se viene una infame campaña de injurias y calumnias, en el sentido de poner al Periodista que no les obedece, en escenarios delictivos. Para eso, no necesitan pruebas, solo unas ‘bodeguitas’ y unos ‘sitios’ de la ciudad en donde se dan cita los más despreciables chismosos y chismosas. Allí, como quien no quiere la cosa, hacen que escuchen todas esas despreciables especies, para que luego se conviertan en sus multiplicadores. Con esto consiguen crear una desconfianza en la sociedad, en el sentido de que todo mundo es bandido o bandida. Puto o puta. Marica o no. 

Hoy estos personajes han convertido la pauta publicitaria -Oficial y Privada- en una herramienta de alienación, obediencia, humillación o chantaje. 

La pauta oficial del estado, en estos tiempos, solo se ‘reparte’ entre quienes ellos consideran: ‘Propias Tropas’, porque les encanta manejar ese leguaje ‘tropero’. Ya yo les conté, que tienen un ‘cuarto de condena’, desde donde vigilan toda la línea editorial, opiniones, noticias y comentarios de los que están en su ‘nómina oficial’ de publicidad del Estado. Quien no ‘afine’ le cortan el chorro. 

Hay que recordar que una de las formas de hacer terrorismo mediático en redes sociales es desacreditar con infamias a todas las personas que piensan diferente a ellos o que no les obedecen. Quien trate de hacer un Periodismo diferente al que ellos quieren es lapidado. Y quien trate de hacer Periodismo Independiente tiene que ser crucificado. 

Les planteo mi caso. 

Inicio en el Periodismo con mi primera nota en 1984, sin ser Periodista Titulado. Después paso a realizar mis pasantías como estudiante de Inpahu en el Diario El Tiempo. Luego me llevan a El Diario del Caribe cuando era de propiedad de El Tiempo, a una agencia de noticias llamada Intermedio. Más tarde tengo corto lapso por El Tiempo, el templo del periodismo en Colombia en esos tiempos, finales de los 80 del Siglo pasado. 

No quería ser Periodista, vainas de la juventud, quería ser Abogado. Pero ni lo uno ni lo otro, terminé como Visitador Médico en Cali y el Eje Cafetero. Me gané un carro Sprint nuevo en el primer año como Visitador Médico. No me la creía. Allí pensé, ‘esto es lo mío’. Pero algo no me hacía del todo feliz. Algo me faltaba. 

Vivía pegado a los noticieros, periódicos y radio. A los libros de crónicas. Y me preguntaba, ‘para que ves, oyes y lees esas vainas si tú eres otra cosa’. 

Y de verdad que parece que uno viene con una impronta en la vida, que no te puedes quitar, así le huyas. 

Regresé al Periodismo. Pero empresarial. Fui como una especie de Coordinador de Prensa en el Campamento de la Represa de Urrá, en Tierralta. La Jefe de Prensa era y es una gran mujer y profesional, Sonia Bustos. Allí viví algo maravilloso, el desvío del Río Sinú. Yo estuve allí. También conocí el Río Verde y Esmeralda y me bañé con todo y ropa en sus cristalinas y brillantes aguas. Conocí el corazón de esos grandiosos campesinos del Alto Sinú, los entendí. Y descubrí que los Embera eran solo una ‘mercancía’ para las Ong’s y la Onic. 

Después pasé a realizar un programa radial con mi padre, Toño Sánchez Charry. Él hablaba 23 minutos y yo a duras penas dos. No se me olvida nunca un día que salimos de la emisora, y a los pocos pasos, un señor se acerca y le dice a mi padre: “Tú, Toño, como siempre, un grande, pero dile a tu hijo que se dedique a otra cosa”. 

Y era verdad, a mí no me gustaba ni la Radio ni la Televisión, me gustaba y me gusta es escribir. 

Esta oportunidad me la da El Meridiano de Córdoba, del cual nunca me cansaré de expresar mi Gratitud. Allí, me llevó Pedro Nel Valencia. 

Llegué hoy. Y al día siguiente la principal noticia de la Primera Página fue la mía. Y allí empezó todo. El Meridiano llegó a crear una Unidad Investigativa que primero fue una solo persona, yo. Después llegó Gina Morelo. Fue una época de esplendor periodístico en El Meridiano, no por esa ‘unidad’, sino por todos esos excelentes Periodistas que allí estaban en esos tiempos. 

Hasta que el periódico tomó partido político al respaldar de frente a Francisco Burgos de la Espriella. Allí se acabaron las investigaciones. 

Y me botaron.  

Pasé a ser Jefe de Prensa de Ángel Villadiego Hernández. Ganó. Y todo mundo pensó que yo era el nuevo Jefe de Prensa de la Gobernación de Córdoba, pero yo renuncié, porque no quería eso. Me había empezado a gustar la adrenalina que se desbordaba al estar en una campaña política. 

Por lo que me fui para otra campaña, la de Zulema Jattin. Allí, lo mismo, adrenalina pura, todo mundo la daba como perdida, pero se ganó contra todo pronóstico. Pensaron que iba para una UTL del Congreso. Pero, ¡no! Yo no quería eso. Regresé a EL Meridiano. Fue otra época de esplendor. Mejores relaciones con los colegas y más Periodismo. Hasta que me botaron otra vez por no querer cambiar una nota. 

Allí sí la vi mal, para mí futuro. No quería terminar trabajando para ningún congresista.  

Entonces se apareció la Revista Impulso. 

Y me terminaron botando, por un Derecho de Petición que le pasé a Ángel Villadiego Hernández, de quien había sido Jefe de Prensa en su campaña a la Gobernación en 1997. 

Bueno, después vienen todos mis libros y una época controvertida que es la de mi relación Periodista – Fuente con Carlos Castaño Gil. Que no es que me sienta orgulloso de eso, pero las personas al margen de la ley no están delinquiendo las 24 horas del día. No es una justificación, pero fui amigo de esa otra persona que era Carlos Castaño cuando no estaba en su guerra. 

Y jamás, así esté muerto, negaré que fue una fuente invaluable para mis dos primeros libros… y para los que vienen. 

Se preguntarán ustedes, ajá, ¿por qué todo este recorrido? 

Se los respondo. 

Porque quiero decirle, de una vez por todas, a todos esos monterianos, que se han dado a la tarea de dirigir campañas punitivas, de descrédito y de infamias contra mí, por mi manera de hacer periodismo, que yo jamás he usado este hermoso oficio para extorsionar. Me habré equivocado muchas veces, y a lo mejor me volveré a equivocar en una opinión o escrito, pero jamás nadie podrá decir que lo he abordado para INSINUARLE SIQUIERA algo raro. 

El Servidor Público o ciudadano común y corriente que tenga pruebas o sospechas de que yo haya hecho algo así, que vaya y me denuncie o salga y lo diga públicamente. 

Qué en mis programas, hoy son mis medios virtuales, pautan organismos estatales con nosotros, ¡¡¡CLARO QUE SÍ!!! Y tienen que hacerlo, porque allí están los mejores, yo no necesito que los demás lo digan. Si no lo sé yo, menos los demás. 

Reto a todos los políticos de Córdoba a que digan si alguna vez he llegado personalmente o por interpuesta persona a extorsionarlos. O a decirles qué publico o qué no publico. 

Que Alcaldías y Gobernación me han comprado mis libros. ¡¡¡Claro que SÍ!!! Soy un autor cordobés que merece todo el apoyo del Estado, como lo merecen todos los demás escritores y artistas de Córdoba. Entonces, ¿van a comprar los de Iván Cepeda? 

Estamos en el momento de los grandes interrogantes. Si yo fuera el extorsionador del Periodismo que ustedes proclaman… hagámonos estos interrogantes. 

Yo le preguntaría hoy públicamente a todos los congresistas que me tropecé, cuando iba a mis encuentros concertados con Carlos Castaño Gil para entrevistarlo para mis libros, si yo algún día, en los últimos 22 años, los he abordado o hecho una alusión siquiera, ¿a esos encuentros? De haberlo hecho, creo que estuviera rico, muy rico. 

Otro interrogante. Yo le pregunto a Altos Oficiales de Policía y Ejército, que vi allá, si algún día yo les he recordado eso. Estaría súper protegido… o muerto. 

Otro interrogante. ¿Yo reto a que algún ‘empresario’, ‘ganadero’ o ‘comerciante’ de Córdoba, diga si yo me le he acercado a ‘recordarle’ que lo vi en alguna finca donde Carlos Castaño recibía a sus ‘invitados Especiales’? 

Otro interrogante. ¿Yo reto a todos los bananeros y directivos de Augura y la SAC a que digan si yo alguna vez me he acercado a ellos a recordarles aquella reunión con Carlos Castaño el viernes 16 de mayo de 2003 en Urabá? Allí estuvo Roberto Hoyos Ruiz, Presidente de Augura, y a quien Carlos Castaño le hizo un chiste por no haber quedado en la Dimayor. Dicha reunión se interrumpe, horas después, cuando alguien entra y le dice a Carlos Castaño: “Comandante, disculpe la interrupción, pero el piloto pregunta si apaga la máquina [helicóptero]”. Y Carlos, lo mira fríamente, y responde: “Que ni se le ocurra, ya le llego”. Y se paró. (Por supuesto que todos los asistentes lo hicieron también). 

Yo nunca he ido donde los comisionistas de tierra de Montería a recordarles las fincas que les hicieron comprar a mafiosos o paramilitares con problemas de tenencia, pero que después, avezados jueces civiles, ‘arreglaran’ el entuerto. 

Yo nunca he ido donde comisionistas de ganado a recordarles los negocios que hacían con mafiosos y paramilitares para esconder sus hatos o triangular una red ‘testaférrica’ para mantener todo ‘sano’. 

Yo nunca he ido donde el jefe único del CD a recordarle siquiera las razones que le llevé de parte de Carlos Castaño Gil. Como tampoco las razones que se cruzaron cuando estaba iniciando el proceso de paz de las Autodefensas y que de allí nació el asesinado del jefe de Autodefensas. 

El expresidente Andrés Pastrana Arango, escribe en su libro de varias reuniones con emisarios de Carlos Castaño, pero inexplicablemente olvida dos que fueron determinantes: Una en el Club Campestre de Montería, ya finalizando su período; y otra en le Feria Internacional del Libro de Bogotá, en el lanzamiento del libro de su Ministro de Hacienda de apellido Echeverry. Reto a este expresidente si yo alguna vez me he acercado a él o por interpuesta persona a ¿insinuarle ‘algo’? Claro que en uno de mis próximos libros narraré eso, pero netamente como cuestión de memoria histórica por la paz de este país.  

Hace años escribí, y está en uno de mis últimos libros, lo que me mandó a ofrecer Jaime Torralvo, exgobernador de Córdoba, si le retiraba un Derecho de Petición que le hice. Y nunca lo retiré. Pero debo reconocer públicamente que me respondió todo, muy a pesar de que allí había información que lo autoincriminaba. 

De la Revista Impulso me botaron como un perro por no retirar un Derecho de Petición a Ángel Villadiego Hernández. 

Una vez Caracol Radio entrevistaba a Salvatore Mancuso en vivo. Y el hampón asesor del jefe del CD le pidió a Gustavo Gómez que le preguntara a Mancuso por mí. Y Gómez lo hizo. Agradezco hoy le respeto con que Mancuso se refirió a mí. 

A casi todos los jefes de Autodefensas, Fiscalía y Magistrados Auxiliares les preguntaron por mí. Y con razón. Ya que hay muchos testimonios en expedientes en donde postulados decían que el amigo cercano de Carlos Castaño era yo y el último que le quedó. Bueno, si yo hubiese sido bandido y hubiese utilizado esa amistad para delinquir o favorecerme, ¿ustedes creen que un jefe de Autodefensas se hubiese guardado eso? ¡Nunca! Eso lo aprendí allí dentro, esa gente despreciaba con todas sus vísceras a todos aquellos que se hacían llamar ‘gente de bien’, pero que llegaban a proponerle ‘torcidos’. Por eso tenían medidita a toda la llamada ‘sociedad monteriana’. Los atendían bien y les sonreían, pero los despreciaban por hipócritas y por ser bandidos solapados. 

Pero sigamos. 

Entonces, de qué extorsionista hablan. 

¡Respeten! 

Así, como yo los respeto, aunque ese respeto no se lo merezcan. Pero sí tengo claro y la certeza, de que de la ‘abundancia de tu corazón habla tu boca’. Y que la suciedad que tu llevas y eres, la quieres ver y pegársela a los demás. 

Yo soy un Periodista que solamente está fastidiado de que ustedes, sin tener necesidad, sigan chupándose el presupuesto de Montería y Córdoba para su beneficio, y que la desigualdad y pobreza siga humillando a este Departamento y Capital. Ni hablar de su secreto deseo de que el paramilitarismo regrese para ajustar cuentas que todavía tienen pendiente. 

¡Cuándo quieran podemos hablar PÚBLICAMENTE de todo esto! 

Y para terminar. 

Una seria pregunta a un hermanito de un ex alcalde reciente: ‘A qué te refieres cuando en tus conversaciones de amigos dices, regodeándote, que a ‘Toño Sánchez lo ‘atendimos’ muy bien’. Por qué no hacemos PÚBLICAS esas ‘atenciones’.  

Así como son públicas las ‘atenciones’ de tu hermano, junto a Jairo Salazar, a uno de los sospechosos de haber ordenado el asesinato de tu abuelo, allí publiqué la foto en Twitter, hagamos PÚBLICAS esas ‘atenciones’ que tú dices me has hecho. 

Para que los lectores no queden en ascuas, me refiero a los almuerzos en el Restaurante Terralontana, que el exalcalde de Montería ha tenido con el primer hampón publico de Córdoba: El primer Gobernador de elección popular destituido y preso por bandido… y mano siniestra del jefe del CD. 

Ya está bueno que me muestren como bandido, cuando los verdaderos bandidos son otros. Lo cierto es que estoy lleno de errores, desaciertos, equivocaciones, defectos y pecados. Pero bandido y extorsionador no soy. Y si me toca defenderlo a costa de lo que sea, lo haré. Jódanme por otra cosa, pero jamás permitiré esta infamia, así se me vaya la vida en ello. Algo bueno he construido en mi vida: el no ser bandido. Muy a pesar de haber estado rodeado mucho tiempo en escenarios terribles, que no son nada distinto a los de hoy en día; pero ustedes sí han construido palacetes, yates, fincas, colecciones de Rolex a costa del bandidaje ¿y eso está bien? 

Yo no se los cuestiono. Pero nunca voy a aceptar que vengan a pisotearme. 

Me tienes que respetar, seas bandido o no. 

Será que empezamos a hilar más delgado…  

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