Opinión

En vez de construir NACIÓN hemos creado ídolos de odio y barro

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Por: Toño Sánchez Jr.


“Solo el amor y la esperanza derrotan al odio”, dijo Barack Obama en aquel memorable discurso en el puente Edmund Pettus de Selma, el 7 de marzo de 2015, en conmemoración del 50o aniversario de la marcha a Montgomery (Alabama), liderada por Martin Luther King, que terminó conociéndose como ‘Bloody Sunday’. Lo ocurrido ese día llevó al presidente Lyndon B. Johnson a firmar la Ley de Derecho al Voto de 1965 en los Estados Unidos.

En otro aparte de su sentido discurso dijo: “Selma nos muestra que Estados Unidos no es el proyecto de una sola persona. Debido a que la palabra más importante en una Democracia es: Nosotros. Nosotros la gente. Venceremos. Sí podemos”.

Afirman los críticos de esa época, que ese discurso de Obama “cae en la categoría de discursos que todos los niños deben leer en la escuela”.

Quedó claro en ese discurso en Selma que la Democracia no es de una sola persona, es del pueblo.

Ese es el poder de la palabra. Esa es la más potente arma de un verdadero líder político: La PALABRA. La que construye puentes, la que llena de esperanza los corazones de todos los ciudadanos, sin distingo de color político; esperanza que nos convierte en “nosotros” y suprime los ‘yo’, para juntos construir NACIÓN.

La palabra de un verdadero líder político, lo reitero, debe estar llena siempre de dignidad, y en un país como el nuestro, que se sabe matar entre sí, debe estar cargada de reconciliación.

Pero cuan lejos estamos de derrotar ese odio y desmontar los pavorosos deseos de venganza que han invadido a los colombianos desde todos los lados. Redes Sociales y Medios de Comunicación comandan las huestes del odio y la venganza.

Ese es el problema de los países que se dedicaron a crear líderes de barro, caudillos del odio y con ello evitaron escoger el camino de los puentes, el que nos lleva a construir NACIÓN.

Hoy, una decisión judicial, que en cualquier Estado de Derecho o Social de Derecho no debería llamar al levantamiento, tiene a este país a las puertas de irse a una confrontación civil. Hoy Colombia es un polvorín. Estamos solo a la espera de quién propiciará la chispa o dará el starter para que todo comience.

Yo he vivido como ciudadano la violencia guerrillera, la de parte de los años 70, y completa la de los 80, 90 del Siglo pasado y 00. Y jamás vi a Colombia unirse de tal manera como lo hace ahora, en contra de la guerrilla o de las Autodefensas. Y estos dos últimos tenían en sus manos un fusil.

Y jamás y nunca lo han hecho en contra de la desigualdad o pobreza, sean de derecha o izquierda.

En una verdadera Democracia nadie, pero absolutamente nadie, tiene que estar por encima de la Constitución y la Ley. Aquí regreso a que, en un Estado Social de Derecho, como supuestamente es el nuestro, el Principio de la Presunción de Inocencia existe. Y se supone que también están dadas todas las garantías procesales.

Pero resulta que Colombia es una aparente Democracia, que ha sido cooptada por dos extremos que la tienen incendiada de odio, resentimiento y búsqueda de venganza. A todo esto, se une un Poder Judicial selectivo y corrupto, que no ha sabido autoinvestigarse: Remember… ‘Cartel o Mafia de la Toga’.

Como acá tú te limpias con otro escándalo, es común entonces, que cuando la corrupción toca a tu puerta (Poder Judicial) tratas de lavarte llevándote por delante a quien sea, con otro escándalo.

Por ejemplo, vean ustedes que el Poder Judicial no se mete con Tarquino Pacheco ni con Leonidas Bustos; este último está de vacaciones perennes en Canadá. Otro ex presidente de la Corte Suprema de Justicia investigado está en libertad por vencimiento de términos (¡!).

Por eso, cuando asumes un caso como el de este expresidente del CD, la credibilidad de ese Poder Judicial se pone en duda, así estén tomando una decisión en estricto derecho.

Personalmente yo no creo que los 9 magistrados de la Corte Suprema de Justicia sean de izquierda o comunistas, como lo afirma la ‘Legión’ del CD; lo que sí creo es que están pasándole una ‘factura de cobro’ a ese expresidente. Es un desquite, que lo empaquetaron en una medida de aseguramiento que sustituyeron como se dice comúnmente, por ‘casa por cárcel’.

Aquí viene una eterna discusión, en el sentido de que se confunde el fin de la pena con el fin de la medida de aseguramiento.

Resulta que el expresidente puede ser declarado inocente en el Juicio, simplemente que le tocó defenderse desde su residencia.

Además, que en el Poder Judicial colombiano hay una máxima que reza: “Una medida de aseguramiento no se le niega a nadie”.

El verdadero problema de Colombia no es la pobreza, la desigualdad, la violencia o el narcotráfico; son unos ‘líderes políticos’ que se dieron a la tarea de llenar de odio y rencor a los colombianos a través de la palabra, y un Poder Judicial politizado, excesivamente selectivo y corrupto.

Estamos trabados allí. Y no hay una voz, tercería, o como quieran llamar, que llegue con un apaciguador y reconciliador discurso.

Ahora los del CD ya revivieron un muerto de 1989, ¡el Comunismo! Hace un tiempo se inventaron lo del ‘Castrochavismo’. Esto es ser irresponsable.

Colombia ¡NO ES! de Petro ni de Uribe. El país no es el proyecto de ninguna persona o político incendiario.

Lo irónico de todo esto es que el expresidente del CD está enredado con lo que considero yo el ‘deporte nacional’ de Colombia: la compra y/o manipulación de testigos. Tanto abogados, como Fiscales y Magistrados Auxiliares lo han practicado. No TODOS, para que no se me vengan en gavilla. Debe haber excepciones y espero que así sea.

En la época de muchos procesos de miembros de las AUC, un magistrado auxiliar se la pasaba en las cárceles amedrentando a postulados. Acostumbraba a terminar sus propuestas con esta lapidaria frase: “Recuerde que su organismo de cierre es la Corte Suprema de Justicia”. Y se iba.

Otras veces iba con un senador de izquierda a que lo ‘ayudaran’ a caminarle a excongresistas. En fin, ese el problema, insisto, una justicia que actúa, a veces, igual que al delincuente que persigue.

Lo mismo se puede decir del expresidente del CD. Un político, con esa investidura de ser dos veces presidente, y ahora senador, no puede defenderse con las mismas armas de los delincuentes a los que persigue.

Esto fue una cacería, en donde el cazado fue el otro.

Cuando tú conviertes o llevas la política a un cuadrilátero, y llenas la galería de seguidores y contrarios, tienes que tener en cuenta que el de la otra esquina también va a usar todas sus artimañas. No puedes salir a llorar cuando tu oponente te mete ‘unas buenas manos’, para usar el lenguaje del boxeo.

El punto aquí es que esta pelea es a muerte y sangrienta: Pelo contra pelo. Máscara contra máscara y sin límite de tiempo. Mientras tanto la galería, como fieles seguidores de Charles Manson, gritando: ‘quiero más sangre’.

Este es el País del Sagrado Corazón de Jesús.

Quiero terminar con otro aparte del discurso de Barack Obama en Selma:

“Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas; que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre ellos están la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad”.

Pero lo que hoy menos seguro tenemos en este país es la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

¿Será que el resto de colombianos, los que no somos ni ‘uribistas’ ni petristas’, no podemos construir, NOSOTROS, otra NACIÓN, llena de dignidad, esperanza y libertad? En donde estemos TODOS, incluidos los excombatientes de las Autodefensas y Guerrilla que sigan comprometidos con los procesos de paz.

Una precisión final. Siempre he sido antisubversivo, pero eso no me hace ni ‘uribista’ ni de derecha. Siempre he condenado la desigualdad, exclusión y pobreza, pero esto no me hace de izquierda ni progresista ni ‘petrista’ ni pendejadas de esas.

Estos mitos tienen que acabarse.

Qué ironía. El 9 de agosto se cumplen 46 años de que el republicano Richard Nixon salió de la Casa Blanca, por la puerta de atrás, para evitar ser destituido por el Congreso por obstrucción a la justicia.

Y yo que pensaba que el fundamentalismo y fanatismo estaba en Irán. Y resulta que ahora se pasean por nuestras calles, de a pie y en caravanas.

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