Opinión

El más tenebroso VICTIMARIO es el mismo ESTADO colombiano (I)

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Por: Toño Sánchez Jr.


No hay peor corrupción en Colombia que la que se vive en el Poder Judicial y en ciertas entidades que tienen que ver con los bienes incautados y los que pasaron a reparación de víctimas. La Sociedad de Activos Especiales, SAE, no se sabe si es una cloaca o una entidad del Estado… o los dos son lo mismo.

Una ‘reforma agraria’ subterránea, y con mucho billete de por medio, al parecer, es orquestada desde el mismo Estado, que se ha venido quedando con las mejores tierras que comandantes de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia han entregado o denunciado en favor de las víctimas. Tierras que las AUC se apropiaron de ellas a sangre y muerte. Pero que hoy el Estado las negocia a dólares y euros, por debajo de la mesa, para desgracia de las verdaderas víctimas.

Estas tierras no han pasado a las verdaderas víctimas que las reclaman, sino que inexplicablemente las administran las mismas personas que las compraron a punta de intimidación.

Voy a relatarles la historia de cinco familias que fueron despojadas de sus tierras por las Autodefensas, pero que Unidades de Restitución de Tierras y Jueces de Restitución de Tierras se niega a devolverlas, en medio de una manguala con mafiosos, Fiscales y Jueces. Que puede ser mentira, a lo mejor, pero veamos estas historias.

*

  • Familia de Manuel de Jesús Roldán Arbeláez.

A eso de las 5 de la tarde terminó la diligencia en la Brigada XI de Montería, a la que fue citado el finquero y comerciante Manuel de Jesús Roldán Arbeláez.

Lo habían citado a la unidad militar para escuchar su versión sobre los hechos acontecidos una noche de septiembre de 1990 en la vereda Naranjitas, en comprensión del Municipio de Arboletes, Antioquia. Allí cayeron 10 guerrilleros del Ejército Popular de Liberación, EPL, en un enfrentamiento con tropas del Ejército Nacional. Pero en la vereda todos se referían a estos hechos como la ‘masacre de Naranjitas’.

Manuel de Jesús Roldán tenía en esta vereda 11 predios que conformaban una finca de 540 hectáreas, llamada ‘La Esperanza’. Desde 1968, por adjudicación, comenzó a incrementar su extensión. Después compró a otros vecinos sus tierras, hasta llenar a las 540 ha. de las cuales tiene documentos de todas las compras.

En Naranjitas, Manuel de Jesús tenía un granero; y en una esquina de la plaza, una cantina que pasaba llena de guerrilleros del EPL ante la ausencia total del Estado. Fue en esta cantina donde cayeron la mayoría de los guerrilleros.

En Montería, tenía un almacén de insumos agropecuarios llamado ‘Agroganadero’, que funcionaba en la Calle 35 con Cra 1ª y 2ª.

Ante lo acontecido en Naranjitas, Manuel de Jesús, decide no regresar a su finca y se queda en su residencia de Montería ubicada en la Calle 34 con Cra 9.

Ese miércoles 21 de noviembre el finquero llega muy callado a su casa. Se sienta un momento en la terraza, le pide a su mujer la comida y se queda pensativo. Al rato lo llaman para que coma y entra a su casa.

Fue la primera y única vez que dejó la puerta principal abierta cuando entró. Siempre la cerraba. Al sentarse, llegaron dos sujetos y lo ultimaron a balazos y lo dejaron muerto en la sala de su residencia.

Al día siguiente comenzó a circular la especie de que era colaborador del EPL.

Lo cierto es que en esas regiones de influencia del EPL el que no le ‘copiaba’ a este grupo se moría.

También comenzó a circular que los responsables del asesinato fueron los gatilleros de un grupo de ganaderos que tenían una gente para los lados de Canalete, Córdoba.

Para 1991 Fidel Castaño todavía no había entrado a comprar tierras ni a intervenir por San Pedro de Urabá.

Fue para el segundo semestre de 1993 que Fidel Castaño decide entrar con todo a la zona de San Pedro de Urabá. Al ver la finca ‘La Esperanza, le ordena a Sor Teresa que contacte en Montería a la familia Roldán para comprarles la tierra.

Ubicaron a la familia Roldán y fueron citados a Santa Catalina, allí Fidel, con varios hombres enfusilados, puso el precio a pagar: $100.000oo por hectárea. Pagó y se quedó con semejante tierra productiva que valía muchísimo más.

Jesús Ignacio Roldán, conocido en esa organización como ‘Monoleche’, declaró ante Justicia y Paz cómo amedrentaron a esta familia para que vendieran al precio que quiso Fidel Castaño.

En la misma diligencia aseguró que ellos no fueron los que asesinaron a Manuel de Jesús Roldán, ya que para esa fecha ellos no habían entrado a esa zona. Pero sí dijo de qué prestante ganadero de la época pertenecía el grupo que allí operaba y que asesinó a Roldán Arbeláez.

A la fecha, todos los herederos de Roldán, son 10 hermanos, pero no todos con la misma madre, (Roldán Orozco, Roldán Martínez, Roldán Sofán y Roldán Villegas), fueron aceptados como víctimas en Justicia y Paz.

Han hecho todo lo que la justicia ordena para que les restituyan sus tierras, pero ha sido imposible. La Unidad de Restitución de Tierras de Apartadó y el Juzgado Segundo de Restitución de Tierras, también de Apartadó, parecen estar, presuntamente, al servicio de los despojadores y herederos de los narcotraficantes que de las verdaderas víctimas.

Hoy las 540 hectáreas de la finca ‘La Esperanza’ están en manos de Sandra María Ochoa Tirado, quien fuera la mujer del narcotraficante Carlos Fernando Serralde Plaza, extraditado a los Estados Unidos por narcotráfico.

Serralde Plaza, antes de irse extraditado reconoció que la finca ‘La Esperanza’ la compró con dineros del narcotráfico. Pero poco le ha importado al Juez Segundo de Restitución de Tierras y a la Unidad de Restitución de Tierras de Apartadó. Viven burlándose de las víctimas.

Pero para entender como termina ‘La Esperanza’ en manos de un mafioso, tenemos que conocer la historia de la siguiente familia.

*

  • Familia Antonio (Toño) Hernández Villadiego.

En el año de 1961 compró el primer pedazo de tierra de lo que tiempo después sería la majestuosa hacienda ‘Santa Rita’, de 1.450 hectáreas. Ubicada a orillas del río San Juan. Un novillo engorda allí más rápido que en cualquier otra tierra de la región.

Fidel Castaño no alcanzó a meterse con Toño Hernández ya que la muerte lo sorprendió en enero de 1994, por lo que fue a Vicente Castaño Gil, ‘El Profe’, a quien le correspondió despojarlo.

El enviado escogido para visitar a Don Toño fue ‘Monoleche’.

Llegó a la ‘mayoría’ de la finca y allí se sentó a hablar con Don Antonio Hernández. Al rato le soltó la propuesta. El finquero se levantó y le gritó: “Usted ve por aquí hay un letrero que dice se vende”.

Se quedó mirando a ‘Monoleche’ y le soltó esta sentencia: “Si quiere que le venda, máteme”.

Al enviado de ‘El Profe’ no le tocó más que irse en silencio.

Vicente Castaño era un tipo supremamente peligroso y no reculaba nunca orden alguna, pero ante este caso decidió comportarse como cuatrero.

“No vayan a tocar a ese viejo. ‘Leche’, coja una gente y se le mete a la finca y vamos a comenzarle a robar el ganado”, ordenó ‘El Profe’.

‘Monoleche’ no se hizo repetir la orden. A los pocos días ya le habían robado a Toño Hernández 600 reses.

Pero el aguerrido ganadero no dio el brazo a torcer. No vendía.

Entonces Vicente Castaño paso a otra estrategia.

Como la finca ‘Santa Rita’ colinda con ‘La Esperanza’, recuerden que esta última fue la que Fidel Castaño les ‘compró’ a los Roldán, ‘El Profe’ decide romper las cercas para que el ganado que tienen en ‘La Esperanza’ se pase a pastar a la de Don Toño Hernández.

Pero aún así, el finquero no vende.

Para septiembre de 1996 ya la finca ‘Santa Rita’ tenía más ganado de Vicente Castaño que de Don Toño, por lo que este decide vender.

‘El Profe’ ordena que la promesa de compraventa se haga a nombre de Albeiro Salazar Gil. Don Antonio Hernández la firmó y notarizó.

Pero semanas después Vicente Castaño ordenó romper esa promesa de compraventa y dijo que el negocio era con el narcotraficante Carlos Fernando Serralde Plaza, en las mismas condiciones, pero sin papeles.

Este narco es un químico de la Universidad Nacional con especialización en Derecho Ambiental de la Universidad del Rosario y Gestión Ambiental de la Universidad de los Andes.

Entonces le ordenan a Don Toño Hernández montar una empresa agropecuaria a nombre de él y sus hijos. Y esta es la que aparece como dueña de los 11 predios que conforman la hacienda ‘Santa Rita’.

El acuerdo de pago de la finca se hizo para dos años, pero terminaron pagando a 12 años. Como Don Toño dejó en la finca un ganado a partir utilidades, terminaban pagándole con sus mismas utilidades lo que le restaban por cancelar.

Jesús Ignacio Roldán, Monoleche, cuenta que para 2004 “la gente de Serralde decide poner un nuevo gerente de la Agropecuaria. Tiempo después, aparece Sandra María Ochoa Tirado, que ya podría decirse que era la exmujer de Serralde porque se le fue con otro, y se auto nombra dueña de las acciones con todos sus hijos”.

En su momento Serralde le dice a la justicia de los Estados Unidos y de Colombia que esa señora jamás fue dueña de nada. Que nunca trabajó y que no produjo dinero alguno para comprar todo eso, palabras más, palabras menos, que él la mantenía.

Es entonces cuando aparece la ‘Agropecuaria San Miguel’, de propiedad de cercanos de Sandra Ochoa comprando todo y quedándose con todo.

Lo claro es que en Justicia y Paz está todo esto documentado, hasta la saciedad, de que la finca de los Roldán y de los Hernández pasó a ser en manos de los Castaño Gil la base paramilitar conocida como ‘La 40’. Desde donde se ordenaron las más crueles masacres de Colombia.

A las 11:30 a.m. del martes 13 de noviembre de 2012, en la ciudad de Winton, Estado de Carolina del Norte, Estados Unidos, la Fiscal 19 de la Unidad de Extinción de Dominio y contra el Lavado de Activos escucha en declaración juramentada a Carlos Fernando Serralde Plaza. Allí también se encuentra Stanislao German, identificado con la Tarjeta Profesional de Abogado del Estado de Nueva York No 2733194, quien funge como apoderado del declarante.

Serralde reconoce estar pagando condena por el delito de narcotráfico. (Conspiración 18usc371, Título 18, Capítulo 19, Sección 371, Conspiración para cometer un delito o defraudar a los Estados Unidos).

Acepta que conspiró con Carlos Alberto Paneso Jaramillo y Fabián Álvarez.

Serralde fue capturado el 18 de agosto de 2010 y extraditado el 9 de noviembre de 2011.

Reitera en esta declaración que Sandra Ochoa jamás trabajó, que solo se dedicaba a pintar cuadros que él le ayudaba a vender.

En un aparte de la declaración dice Serralde lo siguiente:

“Quiero dejar en claro que encontrándome detenido en Cómbita yo firmé como 20 papeles en blanco a SANDRA OCHOA (Mayúsculas que así aparecen en el expediente) para que cancelara tarjetas de crédito, que si los niños tenían que viajar pudieran viajar y para las cosas que necesitara solucionar, como por ejemplo el colegio y otras cosas, es testigo mi hermana GLADYS y otra, la doctora YADIRA SOTELO que la acompañó a la visita, pero el destino de estos documentos parece ser que fue otro…”.

Hasta un aviso se puso en el diario El Colombiano y El Tiempo para alertar a los ciudadanos para evitar que se dejaran estafar con estos documentos.

El 8 de mayo de 2011, Día de la Madre, Sandra Ochoa le hace una intempestiva visita conyugal a Serralde, que sería la última.

Con esta señora, Serralde tuvo tres hijos, Samuel, Nicolás y Sebastián.

Serralde y Sandra Ochoa se conocieron el 6 de diciembre de 1991 en el Palacio de Exposiciones de Medellín, para ese entonces el primero estaba casado con Martha Rodríguez con quien tuvo cuatro hijos.

Por otra parte, Serralde afirma en una Declaración Jurada, que en 2010 le presentó a Sandra Ochoa a alias ‘Salvador’ (Henry de Jesús López Londoño, también conocido con los alias de ‘Sebastián’, ‘Colitas’ o ‘Mi Sangre’) el jefe de las Bacrim de esa zona, para que la ayudara en todo.

En un momento de la diligencia comienza la Fiscalía a mostrarle a Serralde predios con su respectiva Matrícula Inmobiliaria, entre los que se encuentran todos los de Don Antonio Hernández y reconoce que los compró TODOS con DINEROS DEL NARCOTRÁFICO.

Un aparte dice:

“Predio Valdivia / M.I. 0340002925 – Arboletes (Ant.) Con 325 Hectáreas. (Se le pone de presente el folio No. 57 C.2), ESE BIEN LO ADQUIRÍ CON DINEROS DEL NARCOTRÁFICO Y HACE PARTE DE LA NEGOCIACIÓN AL COMPRAR las acciones de Agropecuarias Santa Rita, este inmueble se le compró a Diego Antonio Hernández y desconozco quien lo vendió, desconozco quienes la empresa San Miguel S.A.S. (…).

Reconoció que muchos predios los compró a través de Óscar Patiño con la empresa Agroreforestar.

Carlos Fernando Serralde Plaza termina su declaración de la siguiente manera:

“… me ratifico en mi declaración bajo la gravedad de juramento en el sentido de que todos los vienen por los cuales la Fiscalía me ha preguntado por petición de la Embajada Americana su origen fue producto del narcotráfico hechos por los cuales estoy pagando condena en Estados Unidos e igualmente quiero dejar en claro que yo no he cedido ningún tipo de acciones a mis empresas a ninguna persona”.

Con todo este acervo probatorio ha sido imposible que les restituyan la tierra a estas personas. Primero los despojaron las Autodefensas, después los narcotraficantes llegaron a quedarse con lo que era suyo, pero hoy el ‘poder oscuro’ que actúa, presuntamente, contra Fiscales, el Juez de Restitución de Tierras y el Director de la Unidad de Restitución de Tierras de Apartado, es de no creer.

Todo indica que están a favor de los despojadores. Si es gratis esto, no lo sé y no me consta… pero en Colombia nada es gratis.

Miren ustedes esto.
La Unidad de Restitución de Tierras de Apartadó dice: “No podemos ir hasta allá por cuestiones de seguridad”.

Pero los despojados y víctimas dicen: “Los grupos armados que allá están nos dicen, el que traiga sus papeles de que la tierra es de ellos los dejamos entrar para que trabajen su tierra”.

Entonces, ¿quién dice la verdad? De mi parte, yo le creo a los grupos al margen de la ley. Son mas ‘serios’ que el Estado.

Continuará…

*

La otra semana…

Vicente se levantó y gritó: “Llámenme a Carlos, díganle que se venga para ‘La 15’, ya”.

A la media hora llegó Carlos con su gente y entró al quiosco de ‘La 15’.

“Traigan a la señora y que no venga los niñitos”, ordenó Vicente.

Una humilde campesina entra y queda en medio de esa jauría de paramilitares.

Vicente le dice con voz tranquila: “Cuéntele a mi hermano, lo que me acaba de contar”.

(…)

“Leche, desde hoy me busca a ese hijueputa y me lo mata”.

Carlos, gritó….

To Be Continued…

… Y a todas estas DÓNDE ESTÁ LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO Y DE QUÉ LADO ESTÁ?!

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