Opinión

¿Cuándo fue que Noé construyó el Arca?

Sharing is caring!


Por: Toño Sánchez Jr.


“Cuando hayas cortado el último árbol, contaminado el último río y pescado el último pez, te darás cuenta de que el dinero no se puede comer”. (Cita de un Gran Jefe Indio).

La anterior cita es como un grito de guerra de las personas comprometidas con el medio ambiente en el mundo.

Igual podríamos armar una cita para estos tiempos: ‘Cuando te hayas robado el último peso de la salud, cuando te hayas dado cuenta de que el mercado no lo es todo, cuando confirmes que los seres humanos eran más importantes que los clientes y que la salud era más indispensable que el tener, te darás cuenta de que los billetes no sirven de respirador artificial’.

Después de la caída del Muro de Berlín a finales de 1989 se creó un modelo que privilegió solo al mercado. Ya sobre la tierra no había seres humanos sino clientes, compradores y usuarios. Todo se privatizó y se comenzaron a desmontar todo lo que fue el ‘Estado Bienestar’. Países como Colombia, que llego a este tipo de Estado en 1991 lo hizo demasiado tarde, cuando ya el mundo lo tenía casi desarmando totalmente.

Los países tercermundistas, que apenas estaban empezando a ‘caminar’ casi solos, se convirtieron de la noche a la mañana en mercados a inundar. Se les impuso una apertura económica que arruinó a pequeños, medianos y grandes productores.

Esto llevó a un cambio de mentalidad en esas generaciones. Había que estudiar algo que me hiciera rico. Y si era bien rápido mucho mejor. Se impuso el tener. El si no tienes, no es problema mío. Sin quererlo, empezamos a navegar en unas aguas muy tranquilas, pero supremamente peligrosas: El Individualismo. Que en esta versión contemporánea crea en serie a una generación que nos hace recordar a esa novela policíaca de Robert Louis Stevenson ‘STRANGE CASE OF DR. JEKYL AND MR HYDE’.

Es tal la tranquilidad de esas aguas por donde navega el Individualismo que no te permiten sentir cuando a sus profundidades han caído, y sin que el agua se agite si quiera, la Solidaridad, la Fraternidad, la Hermandad, la Generosidad y el Humanismo.

Todos estos son los pilares que cohesionan a una tribu, a una familia, a un barrio, a un municipio, a un departamento, a una nación, a toda la sociedad… a la humanidad.

Hoy, cuando el Covid-19 nos sorprendió, empezamos a notar que estos pilares eran solo de fachada. Por lo que salió de las sombras el socio inseparable del Individualismo: El Egoísmo, que a la vez es el enemigo natural de la Solidaridad.

¡Pero no todo está perdido!

Al ver a todos, ¡TODOS! Desde el chofer de la ambulancia, portero, camillero, síndico, enfermeras, instrumentadoras, personal administrativo, Médicos Generales y Médicos Especialistas trabajando con lo poco que hay en Colombia, nos lleva a concluir que todo no está perdido, que todavía hay gente llena de Humanismo, Solidaridad, Fraternidad, Hermandad, Generosidad y GRANDIOSO CORAZÓN.

Ni escribir de ese mismo personal de la salud en Italia y España, por citar solo estos dos países.

Por supuesto, que también hay otras personas en diferentes frentes de trabajo demostrando que esos pilares de los que escribimos antes, ellos sí los tienen en concreto rígido con acero, en sus corazones; pero es que aquellos están en la primera línea de batalla.

Además, que es más meritorio, lo digo porque este Estado ha pauperizado la profesión de Médico y de todos los que hacen parte de ese sector de la salud. Pero hoy todas estas personas siguen arriesgándose y cumpliendo turnos, muy a pesar de que no les pagan y hasta les deben más de 10 meses.

Pero los intermediarios del Sistema de Salud en Colombia y lo que se han robado la salud en este país, hoy sí están acantonados en sus palacetes, mientras que los que exponen la vida en el sector están cumpliendo turnos, que los colocan entre la vida y la muerte.

Y hay gente que cree que con un aplauso y un Hastag, nos ponemos a paz y salvo con todos ellos. Esto ser bien…

Por ejemplo, en Montería los nuevos administradores de la Clínica de Montería, muy a pesar de recibir el giro mensual del Estado no han pagado a enfermeras y otros profesionales. Si no pagan en momentos como estos, se pueden imaginar lo que han hecho antes.
Pero regresemos.

Al ver a esta gente buena seguir trabajando sabemos que no todo está perdido.

Un médico hace unos días hizo circular una reflexión en el sentido de qué vale seguir queriendo ser contratista, poderoso empresario, yotuber, influencer, experto en Negocios Internacionales, si una pandemia te tiene hoy contra la pared. Y lo único que nos puede salvar o proteger es la ciencia, la investigación, la medicina, la tecnología al servicio de la salud. Por lo que invita a volver a estudiar Medicina.

Y alguien me hizo caer en cuanta de algo curioso.

Antes los hijos de las personas más pudientes eran los que estudiaban Medina, hoy no. ¿Será que estudiar Medicina no da billete como lo da un contrato para manejar hemofílicos? Es una pregunta.

El Covid-19 nos tiene que llevar a repensar nuestra educación básica y superior, la investigación, la ciencia, la tecnología y todo nuestro sistema de salud.

Párrafos aparte merece lo que va a hacer el sector financiero y bancario con los colombianos. No se trata de asistencialismo, de no pago, de regalo. Se trata de ser solidarios con todos los que tienen obligaciones con ellos.

Esto no es con facilidades de pago en tiempo, es que no hay dinero, y la mayoría de los colombianos viven casi que al día a día o el mes a mes. No hay forma de mantener una capacidad de ahorro como la exigen los poderosos economistas que han manejado las finanzas de este país.

Así como después de la Segunda Guerra Mundial existió el Plan Marshall para reconstruir Europa, por qué no podemos idearnos un plan similar, a la colombiana, para reconstruir este país desde este campanazo (¿o golpe?) que llegó con el Covid-19.

No se trata de poner la mano en el corazón ni pendejadas de esas. Se trata de un negocio, que le permita a los colombianos poder levantarse, tener mejores oportunidades para crecer; y a los grandes empresarios y banqueros ganar también. Pero si ahogas a tus clientes ¿qué vas a hacer?

Es un momento ideal para ver de qué estamos hechos. En momentos como estos es cuando afloran las grandes personas, líderes, empresarios, ciudadanos de a pie y gobernantes.

Ya supimos cómo empezó esto en Colombia, no sabemos cómo va a seguir, y menos, cómo va a terminar. Pero tenemos que prepararnos para todo y ese todo puede ser el más duro de los escenarios.

Para terminar, este planeta nos ha gritado que somos tan frágiles y que tenemos que cuidarlo y aprender a cuidarnos entre todos. ¿Estaremos dispuesto a hacerlo?

¿Cuándo fue que Noé construyó el Arca?

Antes del Diluvio.

shares