Opinión

Cómo les gusta ver la paja en el ojo ajeno y no la VIGA en el propio

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Por: Toño Sánchez Jr.


Hay un decir, muy cierto, que sentencia: “Cuando Estados Unidos estornuda, a Latinoamérica le da gripa”. Parafraseando un poco esta determinante frase, podríamos decir que después de esta pandemia de desinformación y bronca de Donald Trump allá en la USA, a todo lo que está al sur del Río Bravo -Eduardo Galeano lo llamó ‘el patio trasero’- le viene una pandemia terrible.

Estas elecciones en mi OPINIÓN (Disculpen que la ponga en mayúsculas, pero es que hay dejar esto en claro en este país que no acepta que existan personas que tengan una OPINIÓN) han dejado más lecciones de las que uno se imagina.

Primero quiero iniciar con la campaña de desinformación que se montó entorno a Joe Biden, en el sentido de que era un socialista, un comunista. Dejo en claro que todos los aspirantes a cargos de elección popular son humanos, esto es, que están llenos de virtudes y de defectos.

Pero antes de continuar, quiero transcribir algunos de los tuit de Biden que subió a su cuenta de Twitter la noche del martes 3 de noviembre de 2020 y al día siguiente:

“Le pido a la gente que mantenga la calma. El proceso está funcionando. Se está completando el conteo”.

“Tangan paciencia, amigos. Se están contando los votos y nos sentimos bien con el lugar donde nos encontramos”.

“Estoy seguro de que saldremos victoriosos, pero esta no será mi victoria o nuestra victoria sola. Será una victoria para el pueblo estadounidense, para nuestra democracia, para Estados Unidos”.

“Para progresar, tenemos que dejar de tratar a nuestros oponentes como enemigos”.

“Nadie nos va a quitar nuestra democracia. Ni ahora ni nunca. EE.UU. ha llegado muy lejos, ha peleado muchas batallas y ha aguantado mucho como para dejar que eso pase”.

“La democracia a veces es desordenada, por lo que a veces requiere un poco de paciencia. Pero esa paciencia se ha visto recompensada desde hace más de 240 años con un sistema de gobierno que ha sido la envidia del mundo”.

“Tenemos que recordar que el propósito de nuestra política no es una guerra totalmente implacable”.

“Podemos ser oponentes, pero no enemigos. Somos Americanos”.

Bueno. Yo siempre he creído que de la abundancia del corazón habla la boca, que haya excepciones, claro que sí, pero son solo eso, ¡excepciones!

Si un socialista, si un comunista piensa así, habla así y traslada eso a su actuar, me van a perdonar, pero lo seguiré hasta le sepultura.

Esto es lo que se llama ser demócrata.

¡Ojo! no estoy diciendo que Donald Trump no pueda ser duro en sus opiniones, ser contestatario y hasta altanero o arrogante, pero hay un inmenso trecho entre ser así y ser un subversivo de la Democracia. Un mentiroso de la Democracia. Un incendiario de la Democracia. Un intimidador de la Democracia. Un líder de campañas de desinformación en contra de sus adversarios políticos, eso no es Democracia.

Ahora veamos, solo algunos, de sus tuit en la cuenta de Twitter, pero no la de POTUS:

“Estamos a lo GRANDE, pero están tratando de ROBAR las elecciones. Nunca les dejaremos hacerlo. ¡No se pueden emitir votos después de que las urnas están cerradas!”.

“Esto es un fraude al pueblo estadounidense, francamente ganamos esta elección. Es un enorme fraude a nuestra nación. Iremos a la Corte Suprema”.

“Todos los estados recientemente reclamados por Biden serán desafiados legalmente por nosotros por Fraude Electoral y Fraude Electoral Estatal. Muchas pruebas – solo consulte los Medios. ¡Ganaremos! América First!”.

Todos estos tuit fueron bloqueados por Twitter por no tener ningún tipo de sustento.

Y el miércoles 4 de noviembre pasó lo impensable de los Estados Unidos, un país respetuoso de la libertad de expresión hasta más no poder, al dar una muestra de excesiva responsabilidad periodística. Tres cadenas de televisión, entre las que estaban las dos más poderosos, CBS y NBC, suspendieron la transmisión de una conferencia de Donald Trump cuando este empezó a sindicar de fraude las elecciones sin prueba alguna.

Esta sí que es una gran lección para nosotros los periodistas.

Pero sigamos.

Quiero referirme a eso de campañas de desinformación, en la que Estados Unidos ha sido el principal patrocinador en Latinoamérica, por medio de su efectivo operario: La CIA. Nuestro futuro se ha visto truncado por estas acciones del país del norte. Lo irónico es que hoy ellos están tomando de su inventado veneno.

Para sustentar lo que acabo de escribir tengo que irme a 1954 del Siglo XX y apoyarme en el último libro de Mario Vargas Llosa, ‘Tiempos Recios’.

Hubo una multinacional que era más poderosa que los mismos Estados desde donde tenía sus tentáculos, me refiero a la United Fruit Company. Operaba en Honduras, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Colombia y varias islas del Caribe.

Detrás de la propaganda de esta multinacional estaba un judío americano, Edward L. Bernays. Escribió un libro, ‘Propaganda’ (1928), allí sentenció: “La consciente e inteligente manipulación de los hábitos organizados y las opiniones de las masas es un elemento importante de la sociedad democrática. Quienes manipulan este desconocido mecanismo de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder en nuestro país … La inteligente minoría necesita hacer uso continuo y sistemático de la propaganda”.

¡Ave María Purísima!… sin pecado concebida.

Esto se aplicó al pie de la letra en Guatemala.

Antes de seguir hay un detalle que no puede pasar inadvertido. Los hermanos Dulles, John Foster y Allen, fueron parte del directorio de la United Fuit Company. Les recuerdo que el primero fue Secretario de Estado del Departamento de Estado de los Estados Unidos; y el segundo, el más celebérrimo director de la temible CIA.

A la presidencia de Guatemala llegó Juan José Arévalo (1945 – 1950). Su tragedia comenzó cuando promovió una Ley que le permitiera a los trabajadores formar sindicatos o afiliarse a ellos. Para ese entonces en Guatemala la gente no sabía ni qué era el marxismo ni el comunismo. Y era claro que Arévalo era tan anticomunista como los norteamericanos.

Pero para los directivos de la United Fruit Company el amor desmedido de Arévalo por la Democracia representaba una “seria amenaza”.

Guatemala quería convertirse en una “Democracia moderna”, pero para la United Fruit esto era muy “peligroso” ya que esto pudiera convertirse en un “contagio” para todos los países en donde tenían operaciones, en especial, Colombia. En un acta de la multinacional quedó registrada esta cita con respecto a esto: “El peligro, es el mal ejemplo”.

Con la llegada a la presidencia de Guatemala de Jacobo Arévalo Guzmán, comenzó la campaña de desinformación más grande de Latinoamérica orquestada por los Estados Unidos, que aún hoy estamos pagando.

Como necesitaban mostrarle primero al pueblo norteamericano el monstruo que se estaba formando en Centroamérica, se valieron de los medios progresistas y liberales como el New York Times y el Washington Post. Les filtraron acomodados informes de que Guatemala se iba a convertir en un país satélite de la antigua URSS. Los invitaron a visitar el país, pero previamente les habían ‘agendado’ a quien entrevistar, todas las fuentes a entrevistar eran ‘propias tropas’,

Luego del eficiente trabajo de desinformación y desprestigio contra Jacobo Árbenz vino el Golpe de Estado en julio de 1954. La CIA llevó al poder a Carlos Castillo Armas con la ayuda de otro dictador patrocinado por ellos, Leonidas Trujillo, ‘El Benefactor’ de Ciudad Trujillo; nos referimos a República Dominicana.

Lo que nunca los medios de comunicación de Estados Unidos publicaron fue que en la Constitución de Guatemala estaba en uno de sus artículos prohibido el comunismo. No podían ser comunistas, era un delito.

Pero lo que hizo Estados Unidos en Guatemala fue totalmente contraproducente, atrasó a Latinoamérica y despertó un antinorteamericanismo nunca visto, que aún persiste.

Este Golpe de Estado en Guatemala “fortaleció a los partidos marxistas, trotskistas y fidelistas. Y sirvió para radicalizar y empujar hacia el comunismo al Movimiento 26 de Julio de Fidel Castro. Éste sacó las conclusiones más obvias de lo ocurrido en Guatemala. No hay que olvidar que el segundo hombre de la Revolución cubana, el Che Guevara, estaba en Guatemala durante la invasión [Para el Golpe de Estado de Castillo Armas], vendiendo enciclopedias de casa en casa para mantenerse. Allí conoció a la peruana Hilda Gadea, su primera mujer, y, cuando la invasión de Castillo Armas, trató de enrolarse a las milicias populares que Árbenz nunca llegó a formar y tuvo que asilarse en la embajada argentina para no caer en las redadas que desató la histeria anticomunista reinante en el país en aquellos días”.

Con la campaña de desinformación en las elecciones de los Estados Unidos podemos dimensionar lo que puede hacer una estrategia de este tipo. A final de cuentas no queda piedra sobre piedra, democráticamente.

Pero quiero dejar que sea Vargas Llosa el que nos lleve a reflexionar sobre lo que es la desinformación y lo que ocasionó para Latinoamérica.

“Pero de allí extrajo [El Che Guevara] probablemente unas conclusiones que resultaron trágicas para Cuba: una revolución de verdad tenía que liquidar al Ejército para consolidarse, lo que explica sin duda esos fusilamientos masivos de militares en la Fortaleza de la Cabaña que el mismo Ernesto Guevara dirigió. Y de allí saldría también la idea de que era indispensable para la Cuba revolucionaria aliarse con la Unión Soviética y asumir el comunismo, si la isla quería blindarse contra las presiones, boicots y posibles agresiones de los Estados Unidos. Otra hubiera podido ser la historia de Cuba si Estados Unidos aceptaba la modernización y democratización de Guatemala que intentaron Arévalo y Árbenz. Esa democratización y modernización era lo que decía querer Fidel Castro para la sociedad cubana cuando el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba. Estaba lejos entonces de los extremos colectivistas y dictatoriales que petrificarían a Cuba hasta ahora en una dictadura anacrónica y soldada contra todo asomo de libertad. Testimonio de ello es su discurso ‘La historia me absolverá’, leído ante el tribunal que lo juzgó por aquella intentona”.

Y es una verdad histórica que en ese momento Fidel Castro no era comunista ni estaba entregado a la URSS. Pero era la época dorada de la llamada ‘Guerra Fría’ en donde no se aceptaban matices.

Pero quiero compartir con los lectores esta parte final del libro de Vargas Llosa:

“Pero no menos graves fueron los efectos de la victoria de Castillo Armas para el resto de América Latina, y sobre todo Guatemala, donde, por varias décadas, proliferaron las guerrillas y el terrorismo y los gobiernos dictatoriales de militares que asesinaban, torturaban y saqueaban sus países, haciendo retroceder la opción democrática por medio siglo más. Hechas las sumas y las restas, la intervención norteamericana en Guatemala retrasó decenas de años la democratización del continente y costó millares de muertos, pues contribuyó a popularizar el mito de la revolución armada y el socialismo en toda América Latina. JÓVENES DE POR LO MENOS TRES GENERACIONES MATARON Y SE HICIERON MATAR POR OTRO SUEÑO IMPOSIBLE, MÁS RADICAL Y TRÁGICO TODAVÍA QUE EL DE JACOBO ÁRBENZ”. (Mayúsculas son mías).

Todo esto lo escribo para concluir lo que significa montar la Democracia en infames campañas de desinformación. Produce unos estragos que pueden demorar hasta más de un siglo para desmontar sus estragos.

Lo que sucedió con Guatemala y lo que ha pasado ahora en las elecciones de Estados Unidos nos debe llevar a reflexionar detenidamente sobre la forma de hacer política y de manejar la Democracia.

El problema es que los países latinoamericanos les gusta replicar lo malo que ven en el país del norte. Y a los colombianos les encanta copiar lo perverso de USA.

Yo creo que tiene que acabarse ese satánico discurso de que por pensar en esperanza, cambio, inversión social, desigualdad, pobreza, igualdad… se es comunista, socialista o un peligro para la sociedad.

Pero me quedo con las citas de Joe Biden, así sea que por un azar de la Democracia termine perdiendo.

Aunque hubo un certero tuit que escribió: Estados Unidos es perfectamente capaz de escoltar a los intrusos fuera de la Casa Blanca”.

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