Opinión

Carta a un amigo que no quiero perder

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Por: Toño Sánchez Jr.


Hace muchos años estaba en uno de mis peores momentos. Toda una tarde andaba en un carro con dos maletas y un morral buscando donde dormir. Llamé a un hermano mío para que hablara con otro amigo, a quien me daba pena acercarme, para que le preguntara si podía recibirme en su apartamento por unos pocos días. Me dijo, “Llega esta noche a ‘Fandango’”. Llegué y esta es la historia.

Hablaron con él. Y lo primero que hizo fue reírse y dijo: “Dígale, que venga al club de los echados”. Yo no me quería bajar del carro, quería esperar allí. Pero mandó a decir que él no se iba a ir todavía, que tenía que esperar. Me bajé, y nos tomamos varios, varios, whiskies. No sé a que horas nos fuimos, pero al llegar a su apartamento, me dijo, “mañana bajas esa vaina”.

Nunca me imaginé que unas pocas semanas en ese apartamento y con esa persona fueran a construir lo que yo llamo una grandiosa amistad.

Cuando me fui para mi apartamento fue casi que una segunda separación, pero con una convivencia de unas pocas semanas. ¡¡¡Qué amigo descubrí!!!

¿Y saben una cosa?

Hay gente que piensa que los ‘grandes’ amigos son los de las alcahueterías y demás vainas. Este era un amigo que me preguntaba todos los días “¿estás bien?”. “Tienes que salir de esto, tienes que seguir trabajando”. “No te pongas a tomar y a emborracharte”.

Ese amigo me guió y me ayudó a seguir estudiando Derecho y a no dejarme vencer por la derrota.

Con mi trabajo había comprado el primer carro de mi vida y el primer apartamento. Todo lo cedí, sin pleito alguno, porque estaba convencido [y lo estoy] de que mis hijos se merecían todo eso. Fue duro, de un día para otro, estar en una pieza y salir a trabajar a pie. Pero lo grandioso, era escuchar a ese amigo decirte: “Sigue adelante, no te dejes”.

Y así salí adelante.

Cada vez que tengo dificultades en mi vida, me giro, veo hacia atrás, y miro a ese amigo diciéndome: “Sigue adelante…”.
Y seguí adelante.

Y comete uno el error de olvidarse de quien te ayudó. Entonces ese amigo te dice: “Ajá, como ya andas bien, no te acuerdas de mí”.

Y no es eso. Es que la vida te regala detalles tan maravillosos por esa persona, por lo cual tú asumes que son regalos de él.

Pero hay que decírselo o reconocérselo. Y en eso me he olvidado, sin querer.

Ese amigo, no solo disfruta mis logros, sino que hace algo terrible en mi vida, lo más terrible.

Me hace amar el GOLF.

Creo que fue última semana de abril de 2019 o primera de mayo de 2019. Hay un torneo en el Club Montería Jaragüay Golf que se llama ‘Pica y Piedra’, que consiste en que los golfistas socios lleven a un ‘marrano’ que nunca haya jugado Golf, para enamorarlo. Eso de ‘marrano’, es mi estilo de molestar, pero es que vaya alguien que le pueda gustar el Golf. Ese amigo me llevó, y esa vaina terminó de enloquecerme.

Bueno, no quiero narrar todo lo que he hecho por aprender a jugar Golf.

Hay un título que ya lo doy: ‘Nunca es tarde para jugar Golf’.

Ese amigo me hace uno de los ¡¡¡favores más grandes de mi vida!!! Llevarme al Golf. Y el Golf es lo más parecido a la vida y no lo vean como una frase de cajón o un lugar común.

Este amigo mío me vio ‘poteando’ mal con un ‘putt’ de mujer, porque ese era el que tenía para jugar. Estaba en esa etapa que “cuando no hay perro se montea con gato”. Y él me regaló un putt ‘Spolding’, viejo, pero buenísimo y allí cambiaron las cosas, empecé a rebuscarme.

Pasó el tiempo y empecé a aprender. Pero seguí siendo Periodista.

Una noche de hace varias semanas un Representante a la Cámara de Córdoba celebra que las Regalías cambiaron. Yo le escribo un tuit ¡¡¡RESPETUOSO!!! en donde le reclamo que eso no está bien.

No sé en qué estado estaba. Pero me responde que yo estaba haciendo un “mandado”.
Esto desata una pelea que la muestran a favor de su familia.

Lo primero que hacen es mostrar mi segundo tuit y ocultan que él me escribió primero; esto rompe en mil pedazos una amistad de muchos años.

Que lástima que un súper Representante a la Cámara acabe una amistad.

Yo solo quiero terminar diciendo, mi amigo, te quiero y te voy a querer por siempre, así te toque no quererme.

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