Opinión

Aunque no lo creas el Golf… es lo más parecido a la Vida…

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Por: Toño Sánchez Jr.


“Desde muy joven quise que ganar dependiera de dar un buen golpe y no de que el otro jugador hubiera cometido un error”. Tiger Woods. ‘El Master de Mi Vida’.

Tuvieron que pasar muchísimos años para conocerme a mí mismo a través del Golf y para descubrir cómo es la Vida en tiempo real, así la vivas a diario, pero no eres consciente de todo lo que pasa cada segundo, porque estamos como en ‘piloto automático’. El Golf en una ronda de 9 hoyos, que puede demorar un poco más de dos horas te regala, a cambio de nada, como es la magia de la Vida.

Esta es mi experiencia, mí experiencia, que quiero compartirla.

En marzo de 2019 me enteré de que había algo que se llamaba ‘Picapiedra’ en el Club Jaragüay, que consistía en que los socios llevaran a invitados que jamás hubiesen cogido un palo de Golf y los llevaran a jugar 9 hoyos. Yo le pedí a un entrañable amigo que me invitara, y lo hizo.

Eso fue un sábado de abril de 2019, creo. Solo dejaban jugar a los que sabían con cuatro palos, cada quien los escogía. Eso para mí era ciencia ficción. Lo cierto es que nunca me dejaron salir con el Drive, hoy lo entiendo. La razón era sencilla, porque de pronto, podría ser lo más probable, que al usarlo se lo metiera al suelo y lo dañara.

Bueno, fue un apasionante reto, ver esa bola en el suelo, tener un hierro encima y tratar de pegarle. Y lo más fregado era que uno pensaba que eso era fácil, ‘pan comido’. Y que había que apretar ese hierro para ‘descuerar’ esa bola. Y entre más lo intentaba así menos le pegaba. Allí recibí la primera lección de Vida.

La Vida está allí, y crees que es ‘pan comido’ y que la puedes golpear con fuerza y ya.

¡Y allí empezó todo!

Todo inicia (Cuando ya aprendes y te sacan a jugar) en un punto que se llama Tee. Allí sientes miedo, aprehensión, tensión, inseguridad. Te preguntas si vale la pena sentir todo eso. Si no es mejor abandonar y dedicarse a aprender otra cosa.
Y así es cuando te enfrentas a la Vida. Dime sino sientes todo eso. Entonces, si decides que te coman todos esos miedos, serás por siempre un perdedor, un mediocre. Pero si los enfrentas, y te llenas de autoestima, las cosas cambian a tu favor, así se demoren los resultados.

Lo más probable es que esa primera bola la tires al ‘out’ o al ‘agua’. Ya tienes una penalidad. Si te da rabia, la próxima va otra vez al ‘out’ o al ‘agua’. Y entre más rabia sientas más te va mal. Dime si así no es la Vida. Entre más la atropellas, más te castiga.

Pero pensemos que saliste con un excelente Drive. No cometas el error de pensar que todo está listo. Que todo es ‘pan comido’. Con quien juegas, da un mal golpe y te alegras. Terrible actitud, que el Golf te va a castigar. Como la Vida, cuando te alegras de los males o desgracias de los demás, así sean tus adversarios.

En la Vida tú podrás competir contra los demás, pero en el Golf tú compites CONTIGO MISMO, con la cancha y con tu Handicap, nunca, contra nadie. Que quieras ganar y desafiarte a ganar, eso es otra cosa.

Y creo que en la Vida, cuando te dedicas a competir contra los demás, pierdes el norte y terminas atropellando a quien sea con tal de ganar… hasta tu misma familia. En la Vida eres tú, tus pensamientos y tus decisiones, nadie más.

Te va mal en un hoyo, igual te puede ir mal en algo de tu Vida. Si te quedas en el dolor, en lo que hiciste mal, lo más probable es que en el próximo hoyo te vaya peor. Así es en la Vida, si te quedas en el pasado, en la culpabilidad y en juzgarte cruelmente, todo lo que venga es fracaso.

Aquí viene algo curioso, y que nos pasa en la Vida a diario. Si te dejas llevar de los comentarios de los demás y de lo que digan los seudo maestros, te vas a enterrar más. Hay que saber a QUIEN escuchar.

Pero resulta que todo va bien. Que estás haciendo el score, que vas apabullando a los demás. Si dejas que la soberbia y el orgullo controlen tu juego (o la Vida) estás listo, para el garrotazo que te viene.

Cosa diferente es cuando manejas el score con respeto a la cancha, a los demás jugadores, ese mismo juego te premia esa actitud. Igual pasa en la Vida.

Los campos de Golf tienen un feeling muy especial con la naturaleza. Y si tú no amas a la naturaleza estas en el sitio errado. Entonces ese campo, te castiga. ¿Por qué no ves hoy en día cómo esa naturaleza castiga a la humanidad?

¡Ahhh! Casi se me olvida. No hay nada que más castigue el Golf que la terquedad. Sobra hacer esta pregunta con respecto a la Vida.

El Golf te enseña a manejar las frustraciones y en la Vida la esencia del triunfo está en manejar las frustraciones y los malos momentos.

El Golf no es fuerza, es swing, elegancia y caballerosidad.

La Vida no es billete, contratos y yates.

El Golf es un deporte de Caballeros y de Damas. Uno puede engañar en la vida a los demás, pero lo más terrible del Golf es engañarse a uno mismo. Alterar una Tarjeta de Puntuación, ponerse menos golpes. Eso es lo más detestable del Golf y también en la Vida.

Por último, estas triste, dolido o sufriendo por algo, pero tienes que sobreponerte en el Tee del Uno y pegarle bien. Juegas los 18 Hoyos, te olvidas de todo, y cuando terminas, no me lo vas a creer, pero eres otra persona para bien. Ese es el Golf… esa es la Vida.

Muchas veces entrenas y entrenas y las cosas no salen. En la Vida trabajas y trabajas, das todo y no te reconocen nada. Si abandonamos, nos enterramos en vida, hay que seguir, eso lo llaman perseverancia. Y si sigues, como por arte de magia, aparece el score y los triunfos. La Vida siempre premia el no abandonar… el Golf también.

Hoy jugaste mal, pero mañana será otro día.

Hoy la Vida te golpeó, pero mañana será otro día.

No sé si hoy haré el score o no, pero mañana estaré en el Tee del Uno otra vez lleno de entusiasmo, alegría y fe para intentarlo.

No sé si mañana será un maravilloso día en mi Vida o no. Pero mañana estaré poniendo mi pie derecho sobre el suelo lleno de entusiasmo, esperanza, fe y alegría de que será un gran día.

Y el Golf es también como el Amor, pero eso es hilar muy delgado, mejor dejemos hasta aquí.

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