Opinión

¡Así se gobierna para una élite!

Sharing is caring!


Por: Toño Sánchez Jr.


Este Gobierno, y todo el partido político que lo llevó al poder, pasará a la historia como la logia que acabó con la clase media y enriqueció aún más, a costa del Estado, a los poderosos que los subvencionan.

No conozco la primera reforma tributaria que no se presente diciendo que será la definitiva solución a todos los problemas económicos del país. Que por fin las finanzas serán saneadas y que <<todo será por el bien de Colombia y para llevar bienestar a todos los rincones de la nación>>. Luego de decir esta cínica e hipócrita frase hacen un silencio, como a la espera de recibir el aplauso de la galería o de sus áulicos.

No existe la primera reforma tributaria en Colombia, presentada por el ejecutivo de turno, que no pase en el Congreso de la República.

Ya el ‘computador’ de la Casa de Nariño fue repotenciado, para recordarle a cada congresista lo que se le ha dado, que con Juan Manuel Santos se llamaba ‘mermelada’, pero hoy sigue siendo la misma greda, pero con otro nombre. Por ejemplo, en el Gobierno de Andrés Pastrana, para aprobar aquella imposible reforma tributaria se le llamó, eufemísticamente, ‘cupos indicativos’. Y todo se aprobó.

A Uribe Vélez, como lo vieron como un ‘mesías’ le aprobaron de todo, pero aquí solo se enriquecieron los uribistas ‘pura sangre’, los miembros de lo que se conoce como ‘Casa Uribe’.

Y todas esas reformas tributarias siempre han buscado proteger y enriquecer a una élite. Como también, tapar el hueco fiscal que han dejado los sabiondos ministros de hacienda que por allí han pasado, que no contentos con sus esperpentos de políticas macroeconómicas, son canonizados por los presidentes de turno cuando fallecen.

En el gobierno de Uribe jamás se atrevieron a meterse con el biodisel porque era un negocio de un dueño de medios y gaseosas amigo del ‘Salgareño’.

Otros presidentes y congresistas jamás osaron gravar a la cerveza porque esa empresa era la que financiaba a congresistas y presidentes; también era dueña de emisoras y noticieros de televisión. Obligaron por decenas de años a los colombianos a tomar esa cerveza, porque le cerraron el mercado a toda competencia. (Déjenme decirlo callejeramente) ¡No joda! ¡Quién no se enriquece así!

Los bancos en Colombia se iban a quebrar (¡¿?!) y salieron en su auxilio los gobiernos de Pastrana y Uribe Vélez. Y a punta de impuestos que pagó el pueblo los salvaron. Y hoy todo aquel que cuestione ese proceder lo tildan de comunista y te etiquetan como ‘peligroso sujeto’.

Jamás se han atrevido a acabar con las leoninas exenciones que hay para los poderosos empresarios y millonarios de este país. Como tampoco han querido, de una vez por todas, atacar la evasión. Con esto último solo la Dian le cae a los más pendejos, pero a aquellos cancamanes, ni se atreve a mirarle sus declaraciones. Y de llegar a verlos, tienen que consultar todo proceder con el presidente de turno… no de la empresa que están indagando, sino el Presidente de Colombia.

Siempre han mostrado algunos impuestos como temporales, pero después se convierten en eternos.

Esta vez, para la reforma tributaria que se cocina, contrataron a unos expertos que recomendaron todo lo contrario que hoy se proponen que les apruebe el Congreso de la República. Esto solo demuestra una vez más lo farsantes que son.

Ahora se montaron en el vagón de la pandemia por el coronavirus para ‘abrochar’ con más impuestos a los colombianos; pero, para que la mayoría se aplaque, ya comenzaron a decirles que les van a dar unas ayudas mensuales económicas, dizque, <<para mitigar el golpe económico que se vive por el Covid – 19>>.

Esto no es otra soterrada manera de promover un asistencialismo barato que ha llevado a la ruina a muchos países. No es sino recordar como un reciente presidente se valió de un humillante programa llamado ‘familias en acción’ para tener arrodilladas a cientos de miles de colombianas. Hoy jóvenes mujeres se dejan embarazar, hasta varias veces, para ser aceptadas por el degradante programa.

La gasolina está gravada en Colombia, pero con el nuevo impuesto que se le viene, ni comer se va a poder aquí. Ni escribir del nuevo impuesto a los servicios públicos, a las pensiones y a quienes ganan dos millones y medio de pesos mensuales.

Pero a los bancos y banqueros ni se atreven a tocarlos, menos, a los otros poderosos que acá viven a costa de los beneficios fiscales que les regala cada cuatro años el presidente y congreso de turno.

Miren, la azúcar ha matado más gente que el alcohol. Pero no se atreven a ponerle un sobre impuesto, por la salud de los colombianos, a las bebidas azucaradas. Y todo esto, porque son de poderosos amigotes del presidente y partido de gobierno de turno.

La humillante reforma la presentan poniéndose ellos como víctima. Cuando todos los colombianos sabemos que la hacienda pública ha estado en manos de una camarilla del interior por más de cien años.

Hasta cuando los colombianos de a pie han de pagar por la ineptitud y por los malos manejos de las finanzas públicas de todos los ministros de hacienda que por allí han pasado, con la anuencia, por supuesto, de los presidentes de turno.

Toda esta reforma tributaria va a pasar <<CUESTE LO QUE CUESTE>>. Y haya que hacer lo que haya que hacer, así sea, militarizar a este país para imponérsela.

Ese es el problema de los gobiernos totalitarios que se enmascaran en blandas democracias como la colombiana.

Y mientras empobrecen y humillan con más impuestos a los colombianos, los congresistas de Córdoba viven un ‘orgasmo colectivo’ porque les van a asfaltar 48 kilómetros de vía. Una senadora se atrevió a decir que con esta pavimentación “se cierra la brecha social en Córdoba”. Este es el problema de las provincias y pueblos que viven de migajas y con el slogan: PEOR ES NÁ’.

Quienes saben de esto del comportamiento y de psicología afirman que cuando una persona vive criticando y hablando mal de otra, eso es como si se estuviera viendo en un espejo. Porque ve en la persona que cuestiona cosas de su rasgo personal. Este presidente vivió hablando mal de Nicolás Maduro; no lo entendí en su momento, ahora sí. Es que odia saber que es igual de inepto al venezolano.–

shares